Tengo abandonado a J.S. Bach en el blog por lo que hoy vuelve con un fragmento de la Misa en Si menor.
Escuchemos a Joyce DiDonato en Laudamus te, de una grabación de un concierto que se celebró en París, 2006.
Vídeo de thecelticspirit.
Tengo abandonado a J.S. Bach en el blog por lo que hoy vuelve con un fragmento de la Misa en Si menor.
Escuchemos a Joyce DiDonato en Laudamus te, de una grabación de un concierto que se celebró en París, 2006.
Vídeo de thecelticspirit.
Cuando llega la programación de la temporada me pregunto por qué se empeña la dirección artística añadir ballets, conciertos y recitales al abono. Al final y al cabo me abono para ir a la ópera que es lo que de verdad me gusta.
Muchos abonados se resignan y aceptan estos añadidos como el peaje que hay que pagar para tener asiento asegurado para las óperas. Claro que lo que luego ocurre es que los abonados desertan de estas funciones dejando muchos vacíos en la sala.
Este domingo el concierto está dedicado a Szymanowsky en el que escucharemos el Stabat Mater y la Tercera sinfonía, El sonido de la noche. Será una buena ocasión para medir el atractivo del programa para el turno T.
Escuchemos a la soprano polaca Elzbieta Szmytka interpretando Stala Matka bolejąca del Stabat Mater, le acompaña la City of Birmingham Symphony Orchestra bajo la dirección de Simon Rattle.
Vídeo de ymket.

Foto: Patrick Nin
La semana pasada en la Salle Favart de la Opéra Comique de París tuvo lugar un concierto dedicado íntegramente a Berlioz con la Orchestre National de France bajo la dirección de Sir Colin Davis, un buen conocedor de la obra del compositor francés.
El concierto incluía una parte vocal, Les Nuits d’été : Cycle de mélodies sur des poèmes de Théophile Gautier. Escuchémosla interpretada por la mezzosoprano francesa Sophie Koch (37 m., 56 s.).
Sophie Koch será Octavian en Rosenkavalier de esta temporada en el GTL.

Magdalena Kožená debutaba ayer en el GTL con un concierto dedicado íntegramente a Antonio Vivaldi. En su debut le acompañaba la Venice Baroque Orchestra bajo la dirección de Andrea Marcon, los mismos que le acompañaban en el disco dedicado a Vivaldi que salió este verano y que se comentó en el blog.
El programa estaba compuesto por arias del disco, no todas, y una sinfonía y conciertos de Antonio Vivaldi. Normalmente en este tipo de conciertos se intercalan conciertos y sinfonías, mientras los cantates se recuperan, que suelen ser el peaje que tiene que pagar el espectador para escuchar a los cantantes. En esta ocasión fue una delicia y además acababan de dar coherencia al programa. Ojalá siempre fuera así.
Especialmente brillante fue el Concierto en Do mayor para flauta de pico donde la solista, Anna Fusek, dió un auténtico recital. La pena fue que el público se empeñó en aplaudir cada una de las pausas del concierto. Fue un regalo poder escuchar a la Venice Baroque Orchestra.
La Kožená, por su parte, empezó con Ho el cor già lacerato de la ópera Griselda, con partes quizá un poco agudas para su tesitura. Siguió con una estupenda Sol da te nio dolce amore de Orlando furioso en la que se sintió mucho más cómoda. La primera parte finalizó con Tornar voglio al primo ardore de Arsilda, regina de Ponto y Gelido in ogni vena de Farnace en las que estuvo muy bien.
La segunda parte empezó con Cara sorte de La verità in cimento y Misero spirto mio de Ottone in villa y acabó con una muy inspirada Armate face et anguibus de Juditha triumphans, que casi fue lo mejor de la noche.
Al final del concierto hemos podido disfrutar de dos deliciosos bises, Solo quella guancia bella de La verità in cimento y Sonno de Tito Manlio. La mejor manera de acabar el día.
Un concierto muy agradable con una Kožená en buena forma acompañada por una orquesta de lujo. A ver si la podemos ver por el GTL próximamente. No me importaría que fuera en otro concierto, casi que lo preferiría.

Foto: CTK
Esta temporada, Abril y Mayo de 2010, el MET presentará Armida de Rossini con Renée Fleming como Armida, el reparto incluye a José Manuel Zapata como Gernando que vuelve al MET después de su debut en Il barbiere di Siviglia en 2008.
Escuchemos a Renée Fleming en el rondó D’amor al dolce impero de Armida, en una versión bastante alejada de la de Joyce Didonato que se comentó recientemente en el blog. La grabación procede de un concierto en Praga el pasado verano, le acompaña la Symfonický orchestr Českého rozhlasu, Orquesta sinfónica de la radio checa, bajo la dirección de John Keenan.
El blog entra en fase vacacional, más o menos lo que queda de Agosto. Volverá a la actividad el próximo 29 de Agosto coincidiendo con el inicio de una de las temporadas más madrugadoras, la de la Staatsoper UDL que inaugura temporada con Tristan und Isolde.
Hasta entonces os dejo con la banda sonora de la película Home, de Yann Arthus-Bertrand, en la que Sandrine Piau canta Cum Dederit del Nisi Dominus de Vivaldi.
Vídeo de naiverecords.
La película entera está disponible en Youtube en alta definición.
Vídeo de homeproject.
Afortunadamente he tenido la oportunidad de ver un buen número de funciones fuera del GTL y la verdad, salvo algún cambio de reparto de última hora, no me puedo quejar. Intentaré dar un repaso de lo que más me ha gustado o impresionado durante esta temporada.
La verdad es que este año ha sido muy wagneriano, y he podido presenciar grandes funciones operísiticas. Tuve la suerte de empezar la temporada con Tristan und Isolde en la Staatsoper UDL de Berlín con Berenboim a la batuta y con Katerina Dalayman como Isolde que más tarde también repetiría en el MET.
En marzo, también en la UDL, fuí testigo de un impresionante Parsifal, otra vez de la mano de Barenboim. Al final de la función entendí que el silencio es la mayor apreciación de la música que se nos ha ofrecido. Pasaron más de 10 segundos, a mí me parecieron una eternidad, antes de que nadie se atreviera a aplaudir la intensidad wagneriana que habíamos experimentado.
El principio de temporada de la ROH tuvo un magnífico Don Giovanni, que se emitió en cines, con unos espléndidos Simon Keenlyside y Joyce DiDonato en su debut como Doña Elvira. A principios de Abril tuve la ocasión de asistir a una función de I Capuleti ed i Montecchi con Anna Netrebko y Elīna Garanča. Creo que son la pareja más impresionante, en cuanto a poderío vocal, actualmente.
A Elīna Garanča tuve la oportunidad de verla previamente en su recital de Valencia. Aunque cantó poco ya que el concierto tenía en el programa pocas arias nos convenció en cada una de sus intervenciones.
Entre otras cosas interesantes que he visto están las dos versiones de concierto de obras de Berlioz. La primera fue Béatrice y Bénédict en el TCE, bajo la dirección de Sir Colin Davis, un lujo escuchar Berlioz bajo su batuta, y la Damnation de Faust en el Teatro Real con Borodina y Beczala bajo la dirección de un dinámico Luisotti, lástima que no se llenara el teatro.
La parada en Múnich no fué como estaba prevista inicialmente, debido a la caída de varios intérpretes del reparto inicial, pero destacaría La Traviata con Beczala y Lučić.
Y dejo para el final lo más reciente y que me ha gustado más de esta temporada, el recital de Juan Diego Flórez en el Teatro Real a principios de Junio e Il barbiere di Siviglia en la ROH con un reparto de excepción y con mi primera Rosina cantando en una silla de ruedas. Hay que dar las gracias a Joyce DiDonato por no haber cancelado las funciones a pesar de ir escayolada, lástima que no se grabara en vídeo ninguna de las funciones porque merecían la pena.
En el concierto de Diana Damrau, el Théâtre des Champs Élysées estaba casi lleno, a excepción de los sitios sin visibilidad, a ambos lados del escenario, en el tercer piso. Me llamó la atención, ya que esa misma noche podía verse La Fille du Régiment con Natalie Dessay en el cine.
Tenía una entrada de 5€, por lo que me sentaba en uno de esos sitios sin visibilidad, pero por lo visto, lo que se acostumbra a hacer en el TCE es acercarse a un acomodador y cambiarse de sitio con ‘su permiso’ y una propina. Así que sentarme exactamente en centro del segundo piso, en primera fila, me costó 7€. Más los 5€ del programa, que ahí sí que se pasan. Aunque claro, no es obligatorio comprárselo.

El concierto empezó con los dos primeros movimientos de la Sérénade, K.250, Haffner, de Mozart. La orquesta, Le cercle de l’Harmonie, fue dirigida por Jéremie Rhorer.

A pesar de que el joven director ha sido muy criticado por su forma de dirigir, en especial a Mozart, concluyo que las carencias orquestales que pudieran presentar los CDs que grabó con Fr. Damrau se debían en gran parte al sitio de grabación, que le daba un cariz metálico, casi punzante, al sonido de las cuerdas. Con la acústica del TCE, tenían un sonido claro, brillante y preciso. Sin duda, es de las mejores orquestas barrocas que he escuchado.
Acto seguido, entró Diana Damrau, con un vestido negro que dejaba al descubierto sus blanquísimos hombros.

Su programa, esta vez, estaba estrictamente compuesto por Mozart. Cantó el Ach, ich liebte, el aria más complicada a nivel técnico de Die Entführung aus dem Serail. Está claro que le encanta complicarse la vida. Todavía está más claro que se le da mejor solucionársela, porque lo cantó completamente metida en el papel.
Se me va a hacer eterna la espera para ver su Konstanze en el GTL la temporada que viene.
Después cantó el Senti l’eco, ove t’aggiri. Es una de las arias que más me gustan cantadas por ella. Siempre le añade un toque pícaro personal.
Volvió al backstage y la orquesta interpretó el tercer movimiento de la Sérénade. Al volver, nos ofreció Batti, batti o bel Masetto, el aria de Zerlina. No creo que cante el papel en escena, pero sí tiene previsto cantar, además de Donna Anna, Donna Elvira. Me recordó muchísimo a Kathleen Battle en la interpretación.
Siguiendo con Don Giovanni, cantó el Crudele… Non mi dir. Espero que en Suiza graben aunque sea el audio.
Final de la primera parte y pausa de 20 minutos.
La segunda parte empezó con Al destin che la minaccia. Cuanto más escuchó el aria, más difícil me parece. Se evidenció la seguridad técnica en la coloratura de Fr. Damrau. También estoy segura de que no importa lo lejos que se esté del escenario, en los pianissimi, se la oye perfectamente.
Descanso para la soprano. La orquesta interpretó el Maestoso y el Allegro de Thamos, König in Ägypten, K.345, de Mozart.
Y vuelta a Entführung con el Traurigkeit. De hecho, también cantó el recitativo, Welcher Kummer herrscht in meiner Seele. Otro mini accidente. Al principio del recitativo hay una introducción instrumental que acaba en una nota larga en la que la soprano tiene la entrada. Se le olvidó la letra. Lo hizo notar con un desconcertado “I forgot my words”, y es que ha cantado el papel muchísimas veces. Es en estos momentos cuando se nota la profesionalidad de la orquesta y el director. La orquesta mantuvo la nota mientras Rhorer le susurraba la letra, y continuó con normalidad, y a todo el mundo se le olvidó el incidente.
En cuanto acabó el aria, interpretada con una melancolía sublime, la orquesta nos ofreció la Sinfonía nº 29, K. 201, completa. En ese tiempo que se me hizo eterno, me puse todo lo histérica que pude, porque lo siguiente que cantó fue O Zittre Nicht.
Mi aria preferida de todos los tiempos (seguida de muy cerca por Der Hölle Rache). Lloré como una magdalena desde casi antes de que empezara a cantar. Es uno de mis mejores recuerdos.
El público enloqueció. Llegó un momento en el que ya no aplaudíamos; la estábamos jaleando. Nunca antes había oído un aplauso tan compacto.
La hicimos salir 13 veces, que las conté. Y dio tres bises: Ach, ich fühl’s (para qué engañarme, yo me esperaba Der Hölle Rache, pero fue pedir demasiado)
S’altro che lacrime
y Dove sono.
Vídeos de Lilith89ibz.
En los dos primeros bises no pasó nada inesperado: los cantó tan bien como se esperaba. Dove sono fue especial. Hizo algo con la voz que no le había oído hacer antes.
Estaba claro desde hace tiempo que le está cambiando la voz, pero no esperaba oírlo con tanta claridad. En el primer “cangiar l’ingrato cor” al final del aria, el color de su voz cambió. El segundo, sin embargo, lo cantó como habitualmente. Puede apreciarse si se presta atención a la grabación en directo, aunque la calidad de sonido sea muy baja.
Después del concierto hubo una firma de discos. Hice media hora de cola hasta que pude hablar con ella. Al chico que estaba antes que yo en la cola, le cantó el “merci”. Tal como suena.

Lilith

La caída del muro de Berlín hace 20 años (impresionante exposición sobre este hecho en la Alexanderplatz berlinesa) propició un éxodo masivo de ciudadanos de la República Democrática de Alemania.
Entre los que se marcharon se encontraba la soprano Anja Kampe que se casó con un italiano para huir del país. Se asentó en Italia donde se integró plenamente. Esto perjudicó en parte su carrera porque se la consideraba demasiado alemana para papeles del repertorio italiano y demasiado italiana para el repertorio alemán.
Afortunadamente para todos nosotros la Kampe ha conseguido afianzarse en el repertorio wagneriano y es una de las voces a seguir en el panorama vocal actual. Sin ir más lejos el mes que viene será Isolda junto a Torsten Kerl en el Festival de Glyndebourne.
Escuchemos a Anja Kampe en los Wesendonk lieder de Richard Wagner (24 m., 18 s.): Der Engel (El ángel), Stehe still! (¡Quieto!), Im Treibhaus – Studie zu Tristan und Isolde (En el invernadero), Schmerzen (Penas) y Träume – Studie zu Tristan und Isolde (Sueños). La grabación procede de un concierto del pasado mes de Marzo en Berlín, le acompaña la Berliner Philharmoniker bajo la dirección de Michael Boder (director musical del GTL).
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