Dandini en Hamburgo

24 11 2009

Cada vez me gustan más los teatros de Ópera de Alemania. Allí dado el gran número de representaciones y la variedad de repertorio la Ópera deviene un espectáculo cotidiano. Por nuestros lares hemos de esperar un montón de días para ver algo. Nuestra única conducta a seguir es depositar muchas esperanzas en el futuro que al final un agudo mal dado echa en el traste.

El nivel de la Orquesta y el coro de la Hamburgische Staatsoper sigue sigue siendo espléndido como comprobamos en su visita al Liceu con Gurre-Lieder y Tannhäuser en 1992. A nivel de producciones los resultados son variables pero siempre muy bien ensayados.

Quizás la mayor fluctuación reside a nivel de los cantantes pero se acostumbran a oír voces jóvenes, entusiastas y con futuros prometedores. No olvidemos que es habitual ver en los cartellones a gente como Eva Maria Westbroek, Hans Peter König, Andrej Dunaev, Anja Harteros o Georg Zeppenfeld. Las mismísimas Marilyn Horne o Montserrat Caballé florecieron por aquí.

El primer día asistimos a una representación de Der Freischütz. La puesta en escena de Peter Konwitschny cuenta ya unos cuantos años y es uno de sus grandes logros. A la izquierda del escenario hay un ascensor por donde suben (al mundo puro) o bajan (a los infiernos) los personajes según idiosincrasia. Uno de los mejores logros es la escena de la garganta que el director convierte en una parodia de los filmes de terror y supersticiones.

En el reparto figuraba la soprano de la Isla Mauricio Danielle Halbwachs. Su voz es hermosa y cristalina acompañada de un canto de elegancia mozartiana. En el rol de Max nos reencontramos con el admirado Torsten Kerl que estuvo a gran altura a pesar de algún pequeño traspiés en la emisión.

Un viejo conocido de Barcelona, James Johnson (Amfortas, Jokanaan, etc.), nos presentaba un Kaspar veterano pero de certera intención. El rol de Ännchen fue cantado por la joven Trine W Lund de forma más que notable. El Coro y la Orquesta funcionaron de forma espléndida con una envidiable precisión y musicalidad en los solistas. Nuestro Lawrence Foster realizó una lectura excelente de la partitura. ¡Que maravilla de obra!

El segundo espectáculo visionado fue Un Ballo in Maschera. La producción firmada por Alexander Schulin estaba constituida por unos paneles móviles que se situaban en cada cuadro para reproducir el marco deseado con austero movimiento actoral. A mí personalmente me aburrió un poco pero creo que es de aquellas producciones que el público tradicional etiqueta con el “no molesta”.

Massimiliano Pisapia posee el fraseo adecuado para el rol de Riccardo pero su registro grave es insuficiente y poco atractivo. La brillantez del agudo y la innegable italianidad compensan estas carencias. A su lado la soprano Angela Brown demuestra tener una voz de auténtica spinto verdiana con facilidad en el agudo y unos filados de sonido a lo Price. Para situarnos, mejor que las dos Amelias del amigo Bieito.

El mejor fue sin duda George Petean (1975) al que ya conocíamos en el Liceu de Les Italiens à Paris y un Rodrigue. Se podría argumentar que el color de la voz es algo atenorado pero las notas graves están todas ahí. El fraseo es verdiano, la musicalidad intachable y la dicción inteligible e intencionada. Su Eri tu fue seguido de una gran ovación. Él (vuelve al Liceu en 2012) y Zeliko Lučić son los mejores barítonos verdianos que he oído en los últimos años.

Susan Resmark hizo una Ulrica bien matizada a la que agradeceríamos un ligero aumento en la proyección y Katerina Tretiakova cantó un Oscar correcto con algún pequeño desliz en la afinación.

La dirección orquestal de Karen Kamensek obtuvo un buen rendimiento pero su lectura fue más marcial que emotiva.

El último día asistimos a la nueva producción de Siegfried realizada por Claus Guth en la que podemos encontrar aciertos y despropósitos. Un primer acto cargados de efectos hilarantes sobre todo en lo referido a Mime con un Siegfried que visualmente se parece más a “Papá se va de camping” que a un héroe de leyenda. El segundo acto nos lleva a una sala interior de un zoo donde detrás de un inmenso cristal roto apreciamos el bosque. En el último acto vemos a la sabia Erda como regidora de una inmensa biblioteca, para pasar al despertar de Brünhilde en un lavabo de mala muerte.

Vídeo de StaatsoperHamburg.

Christian Franz, como todo Heldentenor, tiene variedad de rendimiento según su estado de salud. Afortunadamente en esta función la voz estuvo siempre bien colocada y demostró a lo largo de toda la representación una entrega incuestionable que le valió una enorme ovación.

Gran sorpresa con la Brünhilde de Catherine Foster (1975). Voz grande, sabe matizar y agudo espectacular. También obtuvo un gran éxito. Sin duda otro cantante a seguir. Excelente, como siempre, el Wanderer de Falk Struckmann. Muy bien actuado y cantado el Mime de Peter Galliard.

Mención especial para el Alberich (el mejor que he visto) de Wolfgang Koch. Este barítono que cantará el Jokanaan en el Real en Abril 2010 no para de recibir elogios: Intermezzo lo calificó como el mejor Telramund del momento en Múnich junto a Jonas Kaumann.

El rendimiento de la Orquesta fue en esta ocasión fantástico a manos de Simone Young codirectora de las Óperas de Lisboa y Hamburgo.

En resumen un viaje de bajas temperaturas pero agitadas y cálidas emociones operísticas.

Dandini





Yevgény Onégin, La Scala

28 09 2009

Ya hace años que tenía pendiente una visita al teatro de ópera más famoso del mundo. Por fin esto fue posible el 16 y 17 de Julio donde pudimos asistir a 2 representaciones de Onegin con distintos repartos procedentes junto con la Orquesta y el coro del teatro Bolshoi de Moscú.

Lo cierto es que el edificio visto desde el exterior no aparenta albergar un templo operístico de tal magnitud. Las puertas de entrada las ubicaríamos fácilmente en una masía señorial del Empordà. En el interior del teatro eso sí una gran cantidad de publico bien trajeado y alguna figura de la pasarela dando al evento un toque de glamour. De todas formas siempre he pensado que lo realmente importante viene cuando se apagan las luces y quedamos fascinados por lo que acontece en la escena y en el foso orquestal.

Pasando ya directamente al tema artístico hemos de empezar enunciando que la producción pertenecía al joven genio ruso de la escena: Dmitri Tcherniakov (1970). Merecedor del Abbiati a la mejor dirección escénica operística por El Jugador presentada en 2006 en La Scala y en Berlín (UDL). Su visión de la obra de Pushkin viene reforzada por un exhaustivo estudio con todo tipo de detalles de movimiento escénico de los solistas y de los miembros del coro que actúan de forma individual a un nivel inaudito.

Los personajes están muy bien definidos pero yo hablaría de Larina que se presenta aquí como una rica hacendada de provincias de carácter totalmente histérico debido a sus frustraciones juveniles y que pasa de la risa al llanto con suma facilidad. El enamorado Lensky será el maestro de ceremonias en el aniversario de Tatiana y será el mismo quien cantará los couplets escritos por Monsieur Triquet. Todos estos esfuerzos y su posterior enfrentamiento con Onegin serán motivo de mofa por unos invitados cotillas con la única comprensión de la deprimida Tatiana. Ésta en el último acto con la complicidad de marido se librará de Onegin a pesar de los intentos de suicidio de éste.

Foto: Damir Yusupov / Teatro Bolshoi

Entre los cantantes citaremos en primer lugar a dos Tatianas de auténtico lujo visual y auditivo. Ambas hermosas y extraordinariamente glamourosas en el último acto. Tatiana Monogorova tiene una voz dulce y a la vez carnosa. Luce un fraseo excelente que recuerda en ciertos aspectos a Renée Fleming. En escena no precisa en ningún momento de la benevolencia del público, se mueve como una actriz consumada y salta de forma inaudita y espontánea para cantar el final de su gran escena encima de la mesa del comedor. Ekaterina Scherbaschenko, reciente ganadora del concurso de Cardiff y del Viñas hace unos años (¿quién dijo que del Viñas no salían buenos cantantes?) tiene una voz preciosa de mayor volumen que su antecesora, un legato excelente y es algo más comedida a nivel escénico. En el registro agudo recuerda ligeramente a la joven Catherine Malfitano.

Foto: Damir Yusupov / Teatro Bolshoi

Como Lensky un gran tenor, Andrej Dunaev, de voz clara, hermosa, buen fraseador y de cuidada matización. Os dejo el enlace del aria de Faust, vale realmente la pena escucharlo.

El reparto alternativo lo integraba Roman Sulakov de inmaculado fraseo, menor proyección pero también excelente.

Dos espléndidas contraltos para el rol de Olga, Svetlana Simova y Margarita Mamsirova. Por  último mencionar  la bien cantada y mejor actuada Larina de Makvala K (actual directora artística del Bolshoi).

Los roles de Onegin y Gremin fueron a mi entender los peor servidos. A excepción del muy competente Evgeny de Vasily Ladiuk. Su homólogo Viaceslav Suliminsky pareció reservarse de forma evidente en más de una ocasión. Pletórico pero poco elegante Anatoly Kotcherga y discreto Alexander Naumenko como Gremin.

Absolutamente excelente el  nivel de la orquesta del Bolshoi: nitidez de sonido, precisión en los ataques y empaste magnífico bajo la batuta lírica, apasionada y contundente de Alexander Vedernikov.

Al final  multitud de bravos para los solistas con auténtica apoteosis para la orquesta.

Dandini





Dandini en Düsseldorf

11 07 2009

POR FIN “ LES TROYENS “

La Deutsche Oper am Rhein tiene como sedes dos teatros. La Opernhaus de Düsseldorf y el Theater Duisburg. Ambos tienen una Orquesta propia ampliable según la conveniencia del repertorio. La temporada consta de la friolera de 33 títulos, lo que permite conocer una gran variedad de repertorio a lo largo del año.

Madama-Carsen

Foto: Annemie Augustijns

El primer día acudimos a Duisburg a presenciar Madama Butterfly en una producción de Robert Carsen. El es el único regista de las jóvenes generaciones que presenta espectáculos en el Met, Scala, París,Viena y ROH prácticamente cada temporada. El director canadiense está dotado de una fina sensibilidad que demuestra siempre un concienzudo estudio de la psicología de los personajes, abordados desde una óptica suavemente transgresora. Ante tales circunstancias parece mentira que su Tannhäuser liceísta recibiera tal alud de abucheos.

Su Butterfly presenta a una protagonista totalmente americanizada ya desde el inicio y que lanza a la basura los preciados ottokes. Su pretensión es la sumisión total tanto sexual como social y cultural al prepotente Pinkerton. En el 2º acto apreciamos su altar particular vacío de elementos espirituales y que ahora está ocupado por la botella vacía de whisky, los banderines, el retrato de Pinkerton y los muñecos del pastel nupcial. El Intermezzo está totalmente escenificado como el sueño inalcanzable de Butterfly. El retorno de Pinkerton que por fin ejerce de “papá” y la reconciliación con su familia.

Sin elementos decorativos lujosos, un auténtico trabajo de teatro muy bien realizado que no cesa de emocionar en multitud de ocasiones con incontinencia lagrimal irreprimible.

Los cantantes presentaban un nivel de gran profesionalidad. A destacar la Cio-Cio-San de Nataliya Kovalova de rotundo registro central y grave pero con agudo destemplado, el correcto Pinkerton de Corby Welch y los notables Viola Zimmerman (Suzuki) y Dmitri Vargin (Sharpless).

La Orquesta obtuvo un buen nivel de la mano del joven director Andreas Stoehr a pesar de utilizar unos tempi algo precipitados en el inicio de la obra. En resumen una Butterfly sin divos pero con emoción a raudales.

Onegin

Foto: Düsseldorf Opera

El segundo día presenciamos en la Opernhaus de Dusseldorf Eugen Oneguin. La producción de Gian Carlo del Monaco fue el punto más discutible de la velada. Los que me conocéis sabéis que intento tener el espíritu abierto a las nuevas propuestas escénicas y que no me asustan lo más mínimo las transgresiones. En el caso de este Oneguin podríamos hablar de hermetismo escénico.

El hecho de que los invitados a la fiesta estén disfrazados de árboles negros (quemados) que ocultan sus caras y que canten siempre desde el fondo del escenario anula a mi entender el discurso musical y argumental. Es decir, me da igual que en vez de bailar el vals hagan unos pasos de hip-hop o practiquen bailes de la polinesia pero aquello de una forma u otra debe parecer una fiesta, ¿no os parece? No se puede discutir sin embargo la belleza plástica del bosque invadido por la niebla pero el desarrollo de la historia precisa de algo distinto a lo apuntado.

El nivel de los cantantes fue en esta ocasión excelente. Victoria Safronova (Tatiana) posee una gran voz de musicalidad indiscutible. Dmitri Vargin exhibió una voz de barítono lírico de canto suave que recuerda al joven Leiferkus. Espléndidos la Olga de Katarzina Kuncio y el Gremin de Thorsten Grümbel.

Una mención especial para el Lenski (dentro de unos dias cantará este mismo rol en la Scala) de Andrej Dunaev, voz lírica de bello timbre, proyección importante y musicalidad de primer orden.

Muy adecuada la dirección de Stefan Klingele de una orquesta con muy pocos errores y sonido especialmente hermoso. En resumen una función, al menos en el aspecto musical, digna de un gran teatro.

troyens

El tercer día llegaba el plato fuerte: Les Troyens de Hector Berlioz. Compositor denostado en su época goza desde los años 50-60 de una auténtica Renaissance. Esta gran obra de proporciones wagnerianas y música soberbia es temida por los directores de teatro pero se estrenará finalmente en el Palau de Les Arts de Valencia en Octubre próximo.

La producción de Christof Loy (que debuta en el Liceu con El Rapto del serrallo la próxima temporada) es un gran trabajo apoyado en una escenografia espectacular y una dirección de actores particularmente cuidada.

La escena del suicidio colectivo de mujeres troyanas se produce en un sótano y mediante la rotura de las conducciones de gas que también acabará con la vida de unos cuantos guardianes griegos. La escena de la tormenta es muy espectacular y aparece una auténtica cortina de agua en el escenario.

Los cantantes rayaron de nuevo a gran nivel. La Casandra de Annette Seiltgen (Sesto de la Clemenza di Tito en el Real 1999) fue toda una revelación y tuvo la vibración deseada tanto a nivel vocal como escénico. El Énée de Steven Harrison (rol de difícil tesitura) evidenció un tenor de grandes facultades e indudable magnetismo escénico. Excelente la Didon de Jeanne Piland exhibiendo la musicalidad imprescindible para el rol. Por último destacar el Iopas de Mirko Roschkowski, el Hylas de Norbert Ernst (ampliamente conocido en el Liceu) y de nuevo la Anna de Katarzyna Kuncio.

Excelente la dirección de John Fiore al frente de una Orquesta ampliada para la ocasión y la colaboración del coro del teatro en gran forma. Grandes ovaciones para todos, standing ovation incluida.

En resumen un viaje sin grandes divos mediáticos pero de enorme interés musical e interpretativo que viene a reforzar la idea que en la Ópera una buena estructura nos facilita el ascenso a la excelencia ¿No os parece?





Roméo et Juliette, Dandini in Venezia

20 03 2009

L’AVENIR C’EST NOUS

Este título es el graffiti que pinta Stephano con spray en la pared de la casa Capulet y que a mi modo de ver tiene también un significado claro de alusión al futuro de las puestas en escena operísticas, sobre todo a nivel europeo. Como nos dijeron toda la vida los clásicos se definieron así por tener un poder perenne, que no se marchita y que es adaptable a todos los periodos.

Damiano Michieletto (Venecia 1975), poseedor del Abbiati a la mejor dirección escénica por La Gazza Ladra en 2008, presenta un Roméo inmerso en las tribus urbanas actuales con muchos aciertos y muy pocos puntos discutibles.

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Foto: Teatro La Fenice / Michele Crosera

La escena presenta un plato de giradiscos gigante que se utilizará para ambientar la fiesta del 1º acto en una discoteca. Posteriormente unos auriculares gigantes servirán tanto de lecho nupcial como mortuorio para la pareja de amantes.

Salpicado de detalles de humor sin renunciar a la magia de la poesía y con momentos de inusitada belleza, creo que esta producción (cortejada por varios teatros europeos) es todo un hallazgo. Sería susceptible de mejora una mayor verosimilitud en la muerte de Tybalt o utilizando un vestuario para Roméo menos formal a pesar de ser definido por sus amigos como “misterieux et sombre”.

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Foto: Teatro La Fenice / Michele Crosera

En el apartado vocal se diluyó la gran atracción levantada por el pevisto Roméo de Jonas Kaufmann que fue sustituido por un más que notable Eric Cutler. La voz es luminosa y atractiva, con un quick vibrato que no molesta y su linea de canto es irreprochable. La ascensión al agudo presenta en algun momento algo de encorsetamiento en la emisión que sin embargo no le resta brillantez. Sólo le podríamos echar en falta algo más de pasión tanto a nivel vocal como escénico.

A su lado Nino Machaidze, con 25 años, demuestra poseer una voz de hermoso timbre, que asciende de forma fácil al agudo y coloratura brillante y atractiva. Actriz consumada y con una imagen bien cercana al “ange adorable”, nos hallamos ante una intérprete excelente tanto a nivel vocal coma escénico.

Sobresaliente para Ketevan Kemoklidze (Emilia liceísta y premio Viñas) como Stéphano de musicalidad intachable y que daba muy bien el tipo del personaje, aquí convertida en la jovencita de la banda que se viste como un chico.

Mercutio siempre ha sido un personaje de gran atractivo vocal y argumental. Aquí es el líder del grupo, vestido de punky y muy bien pautado. Rayó a gran altura Markus Werba tanto vocal como escénicamente. Giorgio Giuseppini como Frère Laurent lució buena voz, adecuada musicalidad y graves rotundos. Juan Francisco Gatell, Tybalt, resolvió fácilmente un rol que no lo es.

En el segundo reparto debemos destacar de entrada el Roméo de Philippe Do. El tenor francés de origen vietnamita tiene una voz de timbre muy bello, dicción excelente y agudo brillante. Su fiato es notable pero en algún momento lo dosifica de forma cautelosa. En el aspecto escénico demostró ser un gran actor de físico casi adolescente. En conjunto una gran prestación. A su lado Damiana Mian también muy buena actriz pero vocalmente floja, con agudos forzados y estridentes.

Muy bien Annika Kaschenz como Stéphano. Borja Quiza, el barítono gallego demostró ser un gran actor y excelente cantante en el rol de Mercutio. Abramo Rosalen como Frère Laurent evidenció una voz grande con acusado trémolo y Francisco Corujo resolvió de forma brillante la parte de Tybalt.

Carlo Montanaro dirigió todas las funciones con tempos en algún momento algo premiosos pero obtuvo un hermoso sonido de la orquesta. Al final bravos para los principales interpretes y el director.

Dandini





Dandini en New York

28 12 2008

El viaje operístico empezaba con el esperado debut de Daniel Barenboim en el MET dirigiendo Tristan und Isolde. Un teatro lleno a rebosar con ilustres compañeros entre el público como Lang Lang y Mitsuko Uchida. La llegada al podio del maestro fue saludada con una atronadora ovación. Su lectura de la partitura fue más apasionada que preciosista y fueron muchos los momentos en que llegó a cotas de emoción indescriptible.

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Foto: Emmanuel Dunand/AFP

En el reparto figuraba Katarina Dalayman, una Isolde de voz aterciopelada y agudo de exacta precisión tonal. Supo dar al personaje una morbidez y calor especial pero acusó cierta debilidad en los pasajes en forte. A su lado Peter Seiffert (aunque no se anunció creo que no se encontraba en perfectas condiciones de salud) empezó enérgico y contundente. A medida que avanzaba la representación empezaron a aparecer flemas en el registro grave que evolucionaron desfavorablemente hasta la afonía en el tercer acto, donde Barenboim demostró que su solidaridad en la vida pública se extiende también al podio orquestal.

Michelle De Young hizo una Brangane de lujo con cierta pérdida de timbre en el agudo. Gerd Grochowski puso mucho ánimo a  Kurwenal tanto vocal como escénicamente. El triunfador vocal de la noche fue el apabullante Rey Marke de René Pape, un auténtico festival del matiz al forte.

La producción de Dieter Dorn se acompañó de una iluminación muy acertada pero el movimiento escénico de los personajes se mantuvo excesivamente sobrio y poco comunicativo. Al final ovaciones para todos con mayor intensidad para Pape y Barenboim.

El 2º día, sábado, hice doblete. A las 12.30 La Damnation de Faust bajo la batuta en auténtico estado de gracia de James Levine. La orquesta mostró una profusión de detalles de la partitura absolutamente  insólita. La dirección de Levine fue vibrante, pulcra y suave. En suma una actuación de un músico total que supo transmitir de maravilla la belleza de una partitura que ama apasionadamente.

El reparto era de gran nivel empezando por la Marguerite de Susan Graham que mostró un gusto musical y una dulzura difícilmente superables. A su lado Marcello Giordani estuvo especialmente afortunado superando los escollos de la partitura  con admirable facilidad. Por último bien cantado y mejor actuado el Mephistophelès de John Relyea.

El  otro punto excepcional vino de la mano de la producción de Robert Lepage. Profusa imaginación con unos cambios de escena sorprendentes conducidos por proyecciones cinematográficas  y un grupo de extras, bailarines –acróbatas de infinita agilidad. Una función de nivel extraordinario, para no perderse.

Por la noche, a las 8.30, asistí a la representación de Pikovaia Dama. Las primeras funciones fueron dirigidas por Seiji Ozawa con un éxito apoteósico. A mí me tocó el joven maestro J. David Jackson que quizás no goza de la inspiración de su antecesor pero con una orquesta tan bien preparada el resultado no bajó del excelente.

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Foto: MET

El nivel vocal rayó a grandísima altura. Empezando por el Herman de Ben Heppner (he leído que cantará este rol en junio 2010 en el Liceu). El gran tenor utiliza una impostación vocal mixta (máscara-nasal) que le permite ascender al agudo manteniendo su precioso timbre vocal. Como siempre su musicalidad se mostró infalible y al final del 2º acto se permitió el lujo de ascender al Si natural junto a la soprano. Posiblemente el mejor Herman de los últimos 20 años.

A su lado Maria Guleghina cantó una Liza atormentada que supo controlar sus grandes facultades en los momentos de mayor intimidad. Una grandísima soprano, no una gritona más. Excelentes Wladimir Stoyanov (Yeletsky), Mark Delavan (Tomsky) y Felicity Palmer (Condesa). Un gran descubrimiento: Ekaterina Semenchuk (Polina), voz de timbre precioso y musicalidad mozartiana.

La producción de corte clásico y gran belleza visual tiene su mejor hallazgo en alejar el personaje de la Condesa de la imagen de vieja tenebrosa y convertirla en una mujer elegante y a la vez irónica que aparece en la habitación de Herman y en el último cuadro para mostrar las cartas en actitud burlesca. Todo ello confiere al personaje un toque Hitchcock muy interesante que ayuda a comprender el carácter paranoico de Herman.

La última función a la que asistí fue el Don Giovanni bajo la dirección de Lothar Koenigs. Un director con ideas y buen pulso, como puso de relieve mediante una orquesta de gran nivel como es la del MET. Erwin Schrott hizo escénicamente un Don Giovanni de inacabable poder seductor y cantó como nadie hoy en día el aria del vino y la escena final.

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Foto: MET

Ildebrando d’Arcangelo compuso un Leporello muy bien cantado pero algo inexpresivo. Tamar Iveri hizo una Donna Anna de gran nivel con algún pequeño problema en la coloratura. Dorothea Röschmann (sustituía a la prevista Schnitzer) constituyó la prestación vocal más perfecta de la noche, con una musicalidad insuperable.

Magníficos Isabel Leonard (Zerlina) y Kwangchul Youn (Comendatore). Simplemente correcto Mark Thomsen (Don Ottavio) que sustituía al anunciado Polenzani. La producción de Marthe Keller resultó de plástica elegancia a la vez que anodina y de fácil olvido. Gran nivel musical en una escena old fashioned.

Dandini





Dandini desde el Grand Théâtre de Genève

24 11 2008

Cada año cuando llega la primavera van apareciendo las programaciones operísticas de los teatros europeos. Entonces es la hora de valorar cuál es el weekend operístico más interesante del año. Este ciclo a mi entender le tocaba al GTG y su Trilogie du diable.

Se progamaban tres óperas donde aparecia la figura del diablo o de la maldad. Ello daba rienda suelta  a la imaginación al ser esta figura: algo abstracto y diferente según la cultura, religión, nacionalidad o raíces de cada uno.

El periplo luciférico venía firmado en las tres obras por el flamante director del Théâtre Odeon de París: Olivier Py. Él es un artista muy querido en Ginebra, donde ya ha presentado varios espectáculos, alguno de los cuales ahora se reponía. Hay que decir que la imaginación y las neuronas le trabajan de maravilla junto con las hormonas, pues ofrece un auténtico bombardeo de desnudos en escena , que a mí personalmente y a los demás espectadores  pareció no malestarles en absoluto.

La primera de las obras era Der Freischütz, ausente desde hace muchos años del Liceu. La orquesta del teatro a las órdenes de John Nelson (que debutará en el Liceu en un concierto Beethoven, Barber) funcionó magníficamente tanto en los fragmentos expansivos como en aquellos camerísticos (aria de Annchen).

freischutz_gtg1Foto: GTG / Magali Dougados

Ellie Dehn (1980), como Agathe, es una soprano lírica de gran voz y buena línea de canto, que está sin duda en los albores de una gran carrera. Olga Pasiscnyk compuso una Annchen, disfrazada de chico reivindicativo que contrastaba con la naturaleza más espiritual y supersticiosa de su hermana. Vocalmente muy precisa y musical.

Nikolai Schukoff demostró grandes dotes actorales y vocales. Un nombre muy importante a seguir de cerca. A un nivel algo inferior se sitúa el Kaspar de Jaco Huijpen con algún pequeño problema en el registro agudo (parece ser que debuta en el Liceu con el Osmin de El rapto del Serrallo de la próxima temporada). Importante descubrimiento el del joven barítono suizo Rudolf Rosen, de voz rotunda, como Ottokar.

Escena lúgubre y terrorífica  que en el cuadro de la garganta del lobo se torna fuertemente impactante con la colaboración magnífica del cuerpo de baile.

La segunda obra representada, La damnation de Faust, fue la que más controversia levantó por parte del público sin duda por la aparición de múltiples escenas de carácter religioso. Empezando por el paraíso terrenal, la  famosa marcha turca húngara es la escenificación misma de la pasión de Cristo. La taberna de Brander no es más que un antro lleno de borrachos disfrazados con tutú.

Por último la caída de Faust a los infiernos es ejecutada por un doble del cantante que se desploma desde una altura considerable, para llegar a una representación de una snuff movie con gran cantidad de sangre (salsa de tomate no os asustéis). Al final una doble de Marguerite asciende a los cielos totalmente desnuda donde hallará su salvación.

A mí personalmente me pareció una puesta en escena todo lo discutible que queráis pero genial y de un nivel insólito en un teatro de ópera. Posteriormente he leído unas declaraciones de Jonas Kaufmann (él la estrenó en el año 2003) en las que se erige como un entusiasta defensor de la misma.

De los cantantes debemos destacar en primer lugar la magnífica y guapísima Elīna Garanča de voz rotunda y escasa dulzura (ya es Carmen y pronto será Amneris). Excelente Paul Groves (Faust) de voz bien timbrada y un par de esporádicos problemas en el registro agudo. Por último Willard White se muestra buen actor pero con la voz ya algo deteriorada como Méphistophélès. De nuevo gran rendimiento de la orquesta baja la batuta de John Nelson (especialista en Berlioz).

Ver Garanča canta Berlioz.

La tercera obra, Les Contes d’Hoffmann,  me pareció la menos conseguida escénicamente..Había momentos sorprendentes de humor y de imaginación como por ejemplo en el que Olympia parecia salida de una cabina porno y se llevaba a Hoffmann al piso superior ante la risa de Cochenille; la aparición  del violinista en la habitación de Antonia; la carecterización de Frantz como barbero y limpiabotas  la escenificación de la cámara mortuoria de Antonia en el sótano de la casa de Crespel, etc.

contes_gtgPhoto : GTG / Isabelle Meister

Marc Laho compuso un Hoffmann de perfecta dicción pero vocalmente de 2ª división aunque siempre correctísimo.Nicholas Cavallier hizo los villanos a un nivel similar al de Riccarda Wesseling en el rol de Giulietta. Mejor estuvo Eric Huchet en los cómicos, tanto vocal como escénicamente.

Lo mejor de la función fue la Olympia de Jane Archibald,que sustituia “au pied levé” a la anunciada Patricia Petibon.Voz ancha con fraseo muy expresivo y agudo espectacular. Como era de esperar se llevó una ovación atronadora. Por último Rachel Harnisch (habitual colaboradora de Claudio Abbado), posee una voz hermosa y dúctil , de agudo brillantísimo a la que pediría algo más de entrega en el trío final para calificar de debut espectacular. Una nota de casa: Francisco Vas hizo un espléndido Spalanzani.

Finalmente felicitar al joven maestro belga Patrick Davin que dirigió la obra con tiempos vivos y gran elocuencia lo que le aportó un éxito personal innegable.

La respuesta del público fue entusiasta en las tres funciones tanto para los solistas, la Orquesta y la regie. Sólo hubo división de opiniones bravos y abucheos para Olivier Py en La Damnation de Faust.

Por ultimo decir que fue un placer compartir estas funciones con los amigos y magníficos compañeros de viaje Pilar y Amfortas.

Dandini.





Dandini desde la Semperoper de Dresde

12 07 2008

El teatro Semperoper tiene una gran belleza arquitectónica, su estilo podriamos definirlo como neorrenacentista y cuenta con una de las mejores apuestas artísticas de Europa.

Tannhäuser se presentaba en una producción de 1997 firmada por Peter Konwitschny que no molesta ni entusiasma. La estética kitsch no es la más adecuada para el Venusberg y el protagonista aparece como un ser hedonista e irresponsable que no resulta demasiado convincente.

El director de orquesta era Christof Prick, de amplio historial liceísta (Lohengrin, Mujer sin sombra y Arabella). Después de un primer acto no muy inspirado mejoró mucho en los dos restantes a las órdenes de una orquesta de sonido glorioso que levantaría oleadas de bravos en el Liceu.

Siempre me ha gustado el sonido estereofónico de la voz de Brigitte Hahn que hemos oído un montón de veces en Barcelona (Ariadne, Mitridate, La Clemenza di Tito, Don Giovanni, Midsummer night’s dream). En el momento actual parece que la proyección de su voz ha mejorado considerablemente y resultó ser una Elisabeth de categoría.

Robert Gambill ha cantado muchas veces el Tannhäuser y sabe sortear los escollos de forma admirable a pesar de tener unos medios bastante limitados. Michaela Schuster creó una enérgica y convincente Venus de timbre metálico en el extremo agudo. Christof Pohl es un barítono de agradable voz y buena lÍnea que recuerda un poco a Hampson.

Por último la sorpresa de la noche fué Georg Zeppenfeld como Landgraf. Este joven bajo posee una voz de timbre precioso, con unos graves rotundos y un sentido del legato admirable. Se llevó una gran ovación personal.

Meistersinger von Nürnberg se presentaba en producción de Claus Guth. Esta ópera siempre ha supuesto grandes quebraderos de cabeza a los registas. El Sr. Guth situa la acción en una especie de país de las maravillas que evoluciona a fábula trágica del que al final huyen tanto el derrotado Beckmesser como los enamorados Walther y Eva. Por su puesto contiene momentos irónicos, mágicos y discutibles que evidentemente levantaría la ira de los liceístas preconciliares.

Simone Young consiguió en su debut en la casa un óptimo rendimiento de la maravillosa orquesta pero en algunos momentos su lectura pareció un poco mecánica. El mejor elemento del reparto fue Bo Skovhus que hizo un magnífico Beckmesser tanto vocal como escénicamente. Éste es junto a Billy Budd el mejor rol en el que le he visto.

Alan Titus cantó un notable Hans Sachs, un rol interminable que pocos pueden acabar, sin muestras de cansancio. Raymond Very cantó un adecuado Walther al que faltó proyección vocal en algún momento, quizás motivada por su indisposición anunciada al inicio del 2º acto. Eva era Ute Selbig que parece una soubrette promocionada a un repertorio más pesado. Todo en su sitio, voz hermosa, buen volumen, pero se endurece en el agudo del quinteto. Muy bien, por último, Christa Mayer como Magdalene, Oliver Ringelhahn como David y Michael Eder como Pogner.

Rigoletto, se presentaba en una nueva producción de Nikolaus Lehnhoff. La escena tenía un carácter siniestro y a la vez claustrofóbico. La dirección de actores estaba muy bien pensada y los intérpretes supieron plasmarla de forma admirable. El Rigoletto de Zeljko Lučić tiene la voz adecuada para el rol y es capaz de declamar y apianar en transición aparentemente espontánea. Su poder comunicativo es bastante superior al de gloriosos barítonos verdianos a pesar de que su afinación no es 100% exacta.

La Gilda de Diana Damrau de escuela centroeuropea es una auténtica delicia. La precisión de las notas es absoluta y el canto legato es admirable. Su voz en el agudo suena ancha y poderosa, a semejanza de la inolvidable Mirella Freni. A parte de todo esto comparte la obsesion por el detalle escénico de otras divas modernas como Netrebko y Dessay. Por último consignar que cuando ella lo considera oportuno da a sus notas graves una gran proyección como en Tutte le feste.

El Duca de Juan Diego Flórez posee un fraseo de insuperable belleza y su voz resulta perfectamente audible a lo largo de toda la partitura. Seguro que Álvarez y Beczala le superan en decibelios pero evidentemente no en legato.

De nuevo en escena el descubrimiento de Georg Zeppenfeld que además en esta ocasión demostró una gran ductilidad pues su canto era totalmente verdiano. Por último decir que Sofi Lorentzen compuso una Maddalena exuberante en el físico y discreta en lo vocal.

La orquesta sonó de maravilla bajo las órdenes de Fabio Luisi que dio a la partitura el requerido contraste entre los momentos líricos y el brutal dramatismo. Al finalizar éxito enorme para los protagonistas con standing ovation incluida.

El bajo aleman Georg Zeppenfeld nació en Attendorn y estudió en Colonia donde fue discípulo de Hans Sotin. Debutó en el año 1997 en la ópera de Munster interpretando el rol de Titurel en Parsifal. Entre sus roles más destacados encontramos Pimen, Gurnemanz, Rey Marke, Filippo II, Zaccaria, Fígaro, Sarastro y el viejo hebreo en Sansón y Dalila.

Ha actuado bajo las ordenes de directores como Abbado, Masur, Harnoncourt, Gatti, Thielemann, Luisi, etc. Su voz ha sido escuchada en los teatros de ópera de Munich, Berlín, Viena, Milán, París, Dresde, San Francisco, Salzburg, Madrid y Glyndebourne. Tiene previsto su debut en el MET interpretando el rol de Sarastro en el año 2009.

En resumen un magnífico viaje operístico, mejorado por la compañía de los amigos Pilar y Amfortas.

Dandini.





Dandini en el MET de Nueva York (y 5)

13 02 2008

Lunes 4 de Febrero: Carmen

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Para esta reposición se utilizó la producción de Franco Zeffirelli que visualmente no es de las más bellas. Como siempre con este director parece que es más importante la guarnición que el drama. Proliferación en escena de mulas, caballos, banderas, montañas, rocas, curas, peleas, y los dos protagonistas un poco abandonados a su suerte.

El segundo punto flojo fue la dirección de Emmanuel Villaume. Nunca había oído una obertura y un concertante del III Acto tan precipitados, eso sí, nadie se descuadró, compensado por otros momentos excelentes como por ejemplo el quinteto.

Olga Borodina, como Carmen, posee la voz más rotunda de mezzo de la actualidad. Canta muy bien, tiene un gran volumen y encima tiene facilidad para la coloratura (recordamos que hizo una estupenda Italiana in Algeri aquí en el Met). Lo único que faltaría sería un trabajo más detallado a nivel escénico.

Marcelo Álvarez, como Don José, tiene una voz en principio algo lírica para el rol pero se muestra muy comunicativo en los pasajes dramáticos.

Muy bien Maija Kovalevska, como Micaëla, aunque debería controlar un excesivo vibrato en algún agudo. Flojo Lucio Gallo, como Escamillo, llega a todas las notas pero no de la mejor manera.

Como casi siempre, secundarios de lujo destacando Stephen Gaertner (Morales), John Hancock (Dancaïre) y Rachelle Durkin (Frasquita) con una proyección y nitidez vocal espectacular en la canción de Escamillo y en la escena de las cartas.

Al final ovaciones destacadas para Borodina y Álvarez.

Dandini





Dandini en el MET de Nueva York (4)

13 02 2008

Sábado 2 de Febrero: Die Walküre

Se presentaba con la antigua producción de Otto Schenk. Visualmente es muy bonita y el fuego final es espectacular pero quizás echemos en falta algunas ideas más originales. A mí personalmente me gusta más la que vimos en el Liceu con Harry Kupfer.

 

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Lo más esperado de estas funciones era la reaparición de Lorin Maazel, ausente en este teatro desde 1962. Su prestación fue absolutamente gloriosa por precisión, espectacularidad, lirismo y unos clímax orquestales absolutamente irresistibles. Ovación de gala para el maestro.

De los cantantes cabe destacar 2 sorpresas muy agradables:

  • Clifton Forbis como Siegmund luce una voz grande y valiente en los ataques. Creo que será un buen debut en el Liceu.
  • Excelente el Hunding de Mikhail Petrenko.

Del resto cabe consignar la magnífica Sieglinde de Deborah Voigt. La Fricka de Michelle DeYoung a pesar de su moderado volumen está muy bien cantada.

El monumental Wotan de James Morris a pesar de alguna pequeña flema y quizás como único punto negativo la Brünnhilde de Lisa Gasteen que empezó floja pero se recuperó en el último acto. Completaban el reparto unas Valkirias de lujo.

Al final grandes ovaciones con un plus para Maazel.

Dandini





Dandini en el MET de Nueva York (3)

12 02 2008

Viernes 1 de Febrero: Manon Lescaut

Es una de mis óperas preferidas pero entraña gran dificultad para la orquesta y los dos protagonistas. James Levine hizo sonar la orquesta de maravilla. Las intervenciones de los instrumentos solistas fueron bellísimas y el dificilísimo final del segundo acto fue un modelo de precisión. Gran ovación para el maestro i la orquesta.

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La Manon de Karita Mattila posee un fraseo elegante, una musicalidad excelente y unos pianísimos de ensueño pero tiene algún problema en el cuarto acto. Creo que este acto exige una soprano con facilidad en el agudo en forte y con la suficiente seguridad para abandonarse al canto desgarrado y conmovedor. Ahí encontré a faltar las versiones de Zeani, Freni o Guleghina.

El Papel de Des Grieux es un rol muy difícil vocalmente. Su intérprete debe tener un gran volumen, facilidad para el legato y grandes dosis de pasión. Marcello Giordani lo resuelve admirablemente, solo echo en falta un timbre más atractivo en el primer y segundo acto. En los dos últimos la pasión que imprime le lleva a convencer plenamente.

Muy bien el Lescaut de Dwayne Croft. Su voz es una de las mas bellas voces de barítono de la actualidad, lástima que su proyección no sea más contundente. Correcto Dale Travis como Gerente, espectacular el debut de Sean Panikkar como Edmondo y muy buenos el resto de los comprimarios. La producción de Gina Lapinski es tradicional con decorados espectaculares pero muy bien trabajada.

Al final ovaciones para todos.

Dandini