El recital de Bejun Mehta de ayer fue de los que hacen afición y en el que nos pudimos olvidar que quien estaba cantando era un contratenor. La sala del GTL estaba bastante llena para un recital y el frío que hacía en Barcelona.
El programa escogido por el contratenor Bejun Mehta era un recorrido por la música del Reino Unido, desde el siglo XVII hasta el siglo XX, y con una incursión alemana en una intimista pieza de Beethoven.
La primera parte se inció con cuatro canciones de Henry Purcell, Strike the Viol, Olinda from the Sahdes Unseen, Since from my dear Astrea’s sight y An Evening Hynm.
Un inicio algo flojo que enseguida se vería compensado por las canciones de Franz Joseph Haydn, en las que puso en evidencia el dominio expresivo de Mehta. En Sympathy fue extrovertido, tal como requería la canción. En She Never Told her Love fue contenido y en Fidelity creo que logró el tono justo.
Cerró la primera parte An di ferne Geliebte de Ludwig van Beethoven una obra que no conocía y donde Beethoven muestra su vena romántica, por el tema, y a la vez clásica por la forma.
En la segunda parte avanzamos en el tiempo y en la primera sección escuchamos Linden Lea de Ralph Vaughan Williams, The Widow bird de Herbert Normam Howells en una sensible versión, The Horseman de Lennox Berkeley, The Little Boy Lost de Herbert Norman Howells y La belle dame de sans merci de Charles Villiers Stanford.
La segunda sección de la segunda parte estuvo compuesta por The Lover’s Maze de Peter Warlock, Down the Salley Gardens de Ivor Gurney, Silent Noon de Ralph Vaughan Williams (muy bien cantada y que fue la que arrancó más aplausos del público) y la divertida y cortísima Jillian de Berry de Peter Warlock con la que se acabó el recital.
Una mención especial para el fantástico acompañante al piano de Bejun Mehta, Julius Drake, que mostró durante todo el recital su dominio del repertorio escogido.
Durante el recital Mehta nos ofreció su dominio de la expresividad y aportando a cada una de las piezas su matiz justo, ya fuese dramático o más expresivo. Cuando esto ocurre poco importa si el que canta es un contratenor o no porque nos llegan las emociones que es lo que importa. Además su voz, al menos en este recital, me pareció que era muy homogénea en todo el registro.

Al final del concierto Bejun Mehta ofreció dos bises. El primero fue Agitato de furie tempeste de la ópera Riccardo Primo, Re d’Inghilterra, de Händel, en la que nos mostró su dominio de la coloratura händeliana. El segundo fue un magnífico Music for a while de Purcell, cerrando el recital con el mismo autor con el que se ha iniciado.
De todas formas esperamos ver a Bejun Mehta pronto en ópera barroca en el GTL y poder apreciarlo en otro tipo de repertorio. Por lo que parece tendremos la próxima temporada del GTL a Bejun Mehta en la ópera Tamerlano de Händel.
De momento espero que Mehta siga con sus ensayos en Berlín para la nueva producción de la Staatsoper de Berlín (UDL) de Agrippina bajo la dirección de René Jacobs de la que espero poder hacer la crónica el próximo Febrero.





RSS - Posts
Comentarios recientes