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Dandini en Fráncfort

Consultando los distintos weekend del panorama operístico europeo este de la Oper Frankfurt quedaba en muy buen lugar. En tres días consecutivos tres obras maestras con las entradas de platea a un precio casi de escándalo: 70 o 77 (nueva producción) euros la localidad más cara. Tenía muy buenas referencias respecto al nivel de las masas estables del teatro pero era una incógnita el capítulo de los cantantes.

La Neue Oper Frankfurt es un teatro de arquitectura contemporánea que abrió sus puertas en el año 1963. Tiene una capacidad para 1368 espectadores que gozan todos de una muy buena visibilidad y de una envidiable acústica, tanto para la orquesta como para las voces que suenan de maravilla.

El primer día se representaba Don Carlo en versión italiana y con sus cinco actos. La producción de David MacVicar (le he visto mejores trabajos) era de corte tradicional pero mostraba un movimiento actoral muy trabajado. Pocas innovaciones en la interpretación del drama aunque podríamos citar el hecho de que el protagonista acababa degollado por un sicario bajo la supervisión del rey.

Entre los cantantes dos sorpresas muy agradables. El barítono griego Tassis Christoyannis (1967), de voz ligeramente atenorada hizo un soberbio Rodrigo. Fraseo verdiano con intención, voz perfectamente impostada y sin problemas de tesitura. Un gran y merecido triunfo.

Os dejo un fragmento del Ford de Glyndebourne para que os hagáis una idea.

Vídeo de parsifalito.

La otra gran sorpresa de la velada fue la Eboli de Tanja Ariane Baumgartner (otro nombre a retener). Esta mezzo-soprano de voz bellísima y aterciopelada, con un fraseo de calidad mozartiana, cantó una estupenda canción del velo  pero estaba por ver si tendría la fuerza deseada para el O don fatale. Todas las dudas quedaron disipadas al ofrecer una versión de indudable dramatismo con un do agudo de auténtico impacto y de perfecta afinación. La respuesta del público fue explosiva y entusiasta con multitud de bravos.

Entre sus compromisos figuran la Amneris en Basilea al lado de Ángeles Blancas y la participación en Lulu en el festival de Salzburgo. Os dejo también documento sonoro, en este caso de la Charlotte.

Vídeo de ainatenaira.

El bajo Kwangchul Youn encarnó un Felipe II de gran categoría. Su fraseo es fantástico y el legato que imprime a fragmentos como Osó lo sguardo o el Dormiró sol es de ensueño. El único punto débil es que el extremo grave de la tesitura resulta algo pálido.

Carlo Ventre se halla en un momento de plenitud vocal y demostró superar con creces a los tres últimos Carlos que han pasado por el Liceu. A pesar de ser su estilo más verista que verdiano.

El punto más flojo fue la Elisabetta de Annalisa Paspagliosi. La voz es muy bella y el timbre es el más italiano de todos pero su tendencia al vibrato en el registro superior no pasa desapercibido a pesar del intento de abreviar las notas.

Estruendoso el Inquisidor de Hakan Tirasoglu (¿de dónde lo han sacado? ).

Muy bien Carlo Franci en el podio con una idea ajustada de cómo se debe interpretar a Verdi a pesar de alguna esporádica precipitación en el tempo. La orquesta lució un sonido magnífico eso sí con algún pequeño tropiezo en el metal.

Al final ovaciones y bravos para todos pero con mayor intensidad para Eboli y Rodrigo.

El 2º día se presentaba Das Rheingold en una nueva producción de Vera Nemirova que ya está trabajando en teatros importantes como la Opera de Viena o el festival de Salzburgo y que conocíamos de la dirección de la parte audiovisual del auto da fe del último Don Carlos liceísta.

Unas plataformas ciculares separaban el mundo de los dioses en la parte superior del de los nibelungos en la parte inferior. Loge aparecía como un ser manipulador y era representado como un acróbata circense que no tenía miedo de las alturas. Los dos gigantes eran representantes del proletariado y Alberich perdía uno de sus dedos con abundante profusión de sangre en el momento que le arrebatan el anillo. Los dioses aparecían especialmente horrorizados al aparecer en escena un espectro de cómo se convertirían si perdieran a Freia que a su vez sentía cierta atracción por los gigantes. En fin, una puesta en escena cargada de ideas que nos ayudaban a comprender mejor la psicología de los personajes.

Entre los cantantes un muy buen nivel. A destacar el Loge magnífico de Kurt Streit de vocalidad casi mozartiana. El contundente Alberich de Jochen Schmeckenbecher. Notables Terje Stensvold (en mejor forma que en el Liceu) como Wotan, Martina Dike como Fricka, Meredith Arwady como Erda y fantástica la joven Katarina Magiera como Flosshilde.

Excelente la dirección de nuestro ex director musical Sebastian Weigle que subrayó el lado mozartiano de la partitura (un poco en la línea de Daniel Barenboim) y supo imprimir el carácter grandilocuente en los momentos que lo precisan. Sonoridad gloriosa de la orquesta con algún traspiés en el metal. Ovaciones finales para todos.

El último día asistimos a una función de Billy Budd que se presentaba en una producción de Richard Jones que sin menospreciar la liceística debida a Willy Decker hemos de decir que la supera y que es una de las mejores producciones operísticas que he visto nunca.

Decorados hiperrealistas en dos niveles que nos muestran el gimnasio, el dormitorio, los baños, el despacho del capitán, etc. Acompañado de un movimiento de actores, cantantes y coro absolutamente prodigioso e impensable en una escena operística.

El protagonista era Chistopher Maltman (1970) que es un auténtico especialista de este rol canta de maravilla y actua con la agilidad de un gimnasta. A su lado soberbio el Claggart de Clive Bailey y muy bien el captain Vere de John Daszak con algún pequeño problema vocal en el agudo. Gran actuación vocal y escénica del coro y magnífico rendimiento de la orquesta bajo la dirección de Paul Daniel.

Atronadoras ovaciones para todos.

Esta producción viaja la próxima temporada a la Nederlandse Opera de Amsterdam con Jacques Imbrailo de protagonista. Vale la pena no perdérsela. Dejo enlace de la versión con Peter Mattei como protagonista.

Vídeo de antmusique.

dandini

Tristan und Isolde, #55

El miércoles volví al GTL para la segunda función del primer reparto ya que el domingo del turno T estaré de viaje.

Yo pensaba que función mejoraría algo por lo que respecta a los intérpretes principales, especialmente Peter Seiffert. Sólo mejoró una parte. Michaela Schuster estuvo casi que mejor que el sábado, lo mismo que Kwangchul Youn que estuvo mejor en el tercer acto.

Peter Seiffert aguantó el primer acto pero en el segundo no acabó de estar fino en los dúos con Deborah Voigt. El tercer acto empezó valiente y pensé que lograría mejorar lo que destrozó el sábadó pero sólo aguantó un rato, al final acabó vencido por el peso del personaje con el que no puede.

Deborah Voigt estuvo bien pero tuvo un pequeño fallo en su parte más importate, no entró bien en el Mild und Leise.

Grandes aplausos para la Schuster y Youn, discretos aplausos para Seiffert, ni mucho menos obtuvo los bravos del sábado y eso que estuvo algo mejor) y lo mismo para la Voigt acompañado por algún abucheo.

Aunque la orquesta sonó mejor en el tercer acto Sebastian Weigle sigue sin conseguir transmitirnos la emoción de la partitura, no consigue dejarnos clavados en la silla.

Veremos qué nos depara el segundo reparto, para mí será el próximo 10 de Febrero, la función fuera de abono.

Ver Tristan und Isolde, GTL y Tristan und Isolde, #53.

Saludos desde París, espero que mañana pueda poner algo sobre K & K. ;-)

Tristan und Isolde, #53

En la primera función de ayer de Tristan und Isolde se puso en evidencia la constatable mejora de la orquesta en cuanto a prestaciones, excepto algún titubeo en el preludio del tercer acto.

La orquesta ha sonado más atinada que, por ejemplo, en las titubeantes funciones de Die Meistersinger von Nürnberg de la pasada temporada. Es una buena noticia y debe dejarse constancia de ello.

A pesar del excelente sonido de la orquesta la poco enérgica, casi plana, dirección de Sebastian Weigle no consiguió emocionarme en ningún momento de la noche, ni en el preludio inicial, ni el preludio del tercer, ni en el liebestod. Tengo que reconocer que al final consiguió que me aburriera un poco en el tercer acto.

No me extraña que al final hubo quien deciera aplaudir antes de la última nota, aplausos que se cortaron con un sonoro chistar. Al final se aplaudió una vez finalizadas todas las notas y sin ningún momento de recogimiento por parte del público.

En cuanto a los cantantes los agoreros que vaticinaban la poca forma de Deborah Voigt en el papel de Isolde se equivocaron. La Voigt puso en evidencia que conserva la potencia y resistencia para el papel, otra cosa es que su timbre guste más o menos. Creo que no fué justamente recompensada por el público al final de la representación.

Foto: Antoni Bofill / GTL

Quien se llevó los mayores aplausos fué Peter Seiffert que ofreció inicialmente un pletórico Tristan en el primer acto para ir decayendo a partir de la mitad del segundo acto y estar francamente mal en el tercer acto, galleando alguna nota. Se notoaba que la voz no acaba de salir en condiciones, con vibrato y con la voz quebrada. Espero que este problema sea ocasional y que se subsane en las próximas funciones.

No puede evitar recordar la crónica de dandini de su Tristan del MET y lo que me tocó presenciar en su Tannhäuser madrileño la temporada pasada. Al final creo que se llevó más bravos de los que realmente mereció.

Mucho más lucida me pareció la Brangäne de Michaela Schuster que estuvo contundente en todas sus intervenciones y espero volver pronto en el GTL.

Bo Skovhus como Kurwenal me pareció correcto, casualmente era el único cantante que repetía papel wagneriano desde la pasada temporada.

El Rey Marke de Kwaangchul Youn fué de menos a más. Aunque en el segundo acto estuvo correcto en el tercer acto, a mi entender, flojeó y me hizo añorar la majestuosidad que confiere al papel Matti Salminen, por poner un ejemplo.

Norbert Ernst estuvo bien en el corto papel de malvado Melot. Lo mismo puede decirse de Francisco Vas y Manel Esteve Madrid.

Sobre la producción sólo puedo añadir que trata la pasión amorosa de Tristan e Isolda como un cuento de hadas, casi como una fábula en la que poco interviene la carnalidad de ese amor.

La escena final es impactante, al menos para mí, cuando la escena se oscurece y un foco resalta Isolde durante el liebestod para finalizar la ópera con Isolde y Tristan fundidos en un abrazo, unidos, al fin, en la muerte, el único espacio donde era posible su amor.

Al final grandes aplausos y bravos para la orquesta y también, a mi entender excesivos, Sebastian Weigle.

Ahora sólo queda ver qué ocurre con Seiffert en las próximas funciones y ver el rendimiento del reparto popular, compuesto por Jennifer Wilson e Ian Storey, que visto lo visto parece más solvente que Seiffert en este papel.

Ver Tristan und Isolde, GTL y Tristan und Isolde, #55.

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