Don Carlos, #68

Mucho se ha dicho y escrito sobre este título del GTL. Cuando la tarde del domingo me dirigía al teatro, pensaba si sería capaz de centrarme en el espectáculo sin tener en cuenta todo ese conocimiento previo. A veces lo malo es ir al estreno porque el montaje no está rodado, otras cuando va uno con una idea previa sobre lo que se va a ver.

Coincido, con la mayoría, en que Farina no es un tenor para hacer este papel por su tendencia al grito. Esto le quita todo el lirismo al Don Carlos de la versión de París. Y es que si el rol principal no consigue un éxito mayor que el resto del reparto es que la dirección artísitica del teatro no ha hecho un buen reparto.

Está bien querer estrenar cosas, pero lo recomendable sería que el reparto estuviera a la altura de las circunstancias. A la dirección artísitica no sólo le debemos pedir creatividad en la composición de la temporada, también hay que pedirle solvencia en lo musical, no sólo en lo escénico (ésta es la debilidad de esta dirección).

Los mayores triunfadores de la noche han sido la Ganassi, la Pieczonka, el (reforzado) coro y la orquesta. La Ganassi ha estado estupenda en la canción sarracena y en O Don fatal. La Pieczonka ha estado muy bien en Toi qui sus le néant des gradeurs de ce monde. En cuanto al elenco masculino no puedo destacar ni a Álvarez, que no estuvo muy fino, la verdad. Llegué a aburrirme en algunos momentos, cuando cantaban ellos.

En cuanto a la puesta en escena: los detractores del Sueño de Éboli abuchearon de lo lindo al final de la escena, todavía no entiendo el porqué, cualquiera diría que se estaba haciendo una apología de la República (o quizá era por eso). En cambio, en el auto de fe de la segunda parte, donde la parte musical pasa a un segundo plano y se prima la parte escénica, no se oyó chistar a nadie (quizá el aplauso a los monarcas de la obra lo salvó de la quema).

Lo mejor de todo fue el movimiento del coro en escena y cómo se aprovechan esas tres paredes blancas donde transcurre todo, sin que se eche nada en falta.

Anécdotas de la representación

Me tocó al lado uno de los detractores de El sueño de Éboli. Está claro que los que abuchean hacen más ruido que los que aplauden, yo creí que me había dejado sorda del oído derecho. Pero no fué así, durante la última parte de la representación pude escuchar perfectamente, con mi oído derecho, cómo sorbía el moco (otra cosa a añadir a las cosas desagradables que se pueden hacer en el GTL, aparte de toser y el ruidito de los envoltorios de los caramelitos). Y encima se mofaba de Farina cada vez que gritaba: sería que él no hacía ruido…

Publicado el 12 febrero 2007 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Muy buena tu reseña. Me ha gustado, equilibrada y sensata, justo lo que suele faltar en lo que leo por ahí, sobre todo en los foros de los “indignados a perpetuidad”. Gracias. Además, de tí me fío, jeje.😉

  2. Jo hem vaig aburrir bastant, em va agradar (molt mes) el Don Carlo de fa uns anys. El somni de Éboli sí em va agradar, i també la idea del acte de fe. El diners per la escenografía es van acabar aquí, es veu.

    Editat per l’administrador

  3. Aaaaaaggg !! M`ha sortit Ja hem en lloc de Jo em. Vergonya eterna!!!.

    Editat per l’adminsitrador: La vergonya no té per què ser eterna…😉

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