Belleza, ¿qué belleza?

El metro de Washington

¿Qué ocurre cuando se pone a tocar en el metro un virtuso del violín con un Stradivarius…? Pues al parecer no pasa apenas nada. Eso es lo que se ha comprobado tras realizar un experimento en el metro de Washington con Joshua Bell y su violín.

Las horas punta en el metro no favorecen apreciar la belleza. Si ya decía yo que por algo me gusta más coger el autobús…

Y ahora hablando en serio, es triste comprobar lo poco que disfrutamos de la vida de cada día con el estrés y los rollos de cada día. Que nos pueda pasar desapercibida la belleza de cada día es signo de que no estamos haciendo las cosas bien.

Joshua Bell interpreta Baal Shem: Nigun No 2 (Improvisación) de Ernest Bloch, para violín y piano.

Publicado el 10 abril 2007 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Bueno, el tema de Joshua Bell y el metro, parece ser que está dando de que hablar.
    Sinceramente, los americanos a la hora de ponerse a experimentar son capaces de todo.
    Creo que todos/as en algún momento nos hemos parado delante de una actuación callejera y hemos admirado lo bien que lo hacían. Ahora bien, deben darse algunas premisas esenciales, puesto que si vamos con las prisas habituales, a pesar de que tocara la Filarmónica de Berlín con el fantasma de Karajan dirigiendo, seguramente no nos daríamos ni cuenta. Pero es que las ciertas cosas bellas, no las pensamos encontrar en el pasillo del metro. Pongamos por caso, ¿alguien desea escuchar la Noche Transfigurada haciendo el trasbordo entre la Línea 1 y la 5?.
    Quizás en el pasillo del metro, me gustaría no ver la gente fumando, pasando los controles sin pagar o haciendo grafitis por doquier (¿me estaré volviendo conservador?, NO LO CREO). Eso sería el estándar de lo bello que esperaría en semejante lugar. Si resulta que una eminencia por descubrir me hace el trayecto más cómodo, interpretando algo bello, pues mejor, pero que nadie me venga con el cuento que no sabemos apreciar la belleza.
    Si alguien quiere escuchar a Joshua Bell, el 26 de abril actúa en el Palau de la Musica de Barcelona
    PALAU 100
    ACADEMY OF SAINT MARTIN IN THE FIELDS
    JOSHUA BELL, violí i director
    BEETHOVEN: Concert per a violí i
    orquestra en Re major
    BEETHOVEN: Simfonia núm. 7

  2. Pero fíjate, ximo, que a esto también se le puede dar la vuelta y preguntarnos si un espéctaculo es mejor si se paga, pongamos, 100€ por verlo que el mismo gratis total.

    Y lo digo justamente por esa gente que se empeña en coonvertir la cultura, y la música en particular, en actos clasistas en los que hay que comportarse y vestirse de cierta manera. Por suerte todavía son más baratas las entradas baratas del GTL que las del fútbol.

    De todas formas lo siento por Joshua Bell y su Stradivarius pero ahora es posible escuchar lo que se quiera en el metro, desde las variaciones Goldberg por Gould hasta las sonatas de Beethoven para violín por la MutterAhora la belleza cabe en el bolsillo.

  3. Y si en las acartonadas salas de concierto ya nos quejamos de los caramelitos, las toses, los móviles, las pulseras de las señoronas, la impaciencia del bravo estentóreo del notas de turno, no te digo nada del follón de un pasillo del metro. Yo lo siento, el experimento será muy interesante, pero es absolutamente snob. Si no se nos deja disfrutar de la belleza con unas mínimas garantías, no juego. Cada día pasan por nuestro lado o nosotros por el suyo, auténticas bellezas y la verdad, ni me entero. Entre lo uno y lo otro, nunca llegaríamos a tiempo.
    Vaya con el violín del Joshua. Por la radio también han hablado del experimento, o será que a lo mejor se han dado un paseo por tu blog y el de Salarino, que ya es casualidad

  4. Ah, una cosa, ¿cuantas veces hemos pagado una fortuna para ver un figuron de estos y el concierto ha sido un bolo total?. Lo que cuesta el concierto no es lo importante. A lo mejor las interpretaciones del Bell en el metro tampoco fueron un gran que. ¿Que concentración tendría el chico?, luego que no se molesten por los tísicos de las salas de concierto. TOT PLEGAT UNA CONYA, ¿no?.

  5. Ximo, por eso puse el título Belleza, ¿qué belleza?… Y coincido contigo: un pasillo del metro no es lugar más indicado para oír una chacona de Bach.

    Quizá debieran haber hecho la prueba en el Barri Gòtic, que allí hay mucha gente ociosa y más predispuesta…😉

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