Andrea Chénier, #9

La inauguración de la temporada operísitica del GTL con Andrea Chénier ayer fué como esta foto de la producción, gris y desangelada.

En primer lugar porque en contra de lo que uno esperaría de una inauguración el teatro aparecía con muchos asientos vacíos. Se trataba de una función fuera de abono y eso puede haber influido en cuanto a la ocupación. Habrá quien diga que ya se hizo la inauguración de la temporada el pasado 2 de Septiembre con la presencia del President de la Generalitat y el Ministro de Cultura, pero creo que no es comparable un título operísitico con una función de Sara Baras.

En segundo lugar la producción de Philippe Arlaud para The New National Theater Foundation de Tokio. La insistencia del hilo conductor de la guillotina para cada uno de los actos no añade nada a la obra. La escenografía giratoria y los planos inclinados conviertiendo la guillotina en elemento omnipresente para que a la postre nadie, ni nada, sufra sus consecuencias parece excesiva.

Por otra parte la insistencia de vestir a toda la nobleza de blanco, y los cridados también, y la frialdad de todo en general sólo es asimilable a la sección de lácteos de las grandes superficies que te dejan congelado en segundos y que lo único que producen son deseos de dirigir los pasos hacia otras secciones. No es de extrañar que la producción recibiera abucheos al final de la representación.

Como ya se ha comentado en una entrada previa la inicialmente prevista Deborah Voigt fué sustituida por Daniela Dessì. La causa aducida en el programa del día de la función indicaba que Deborah Voigt sufría una infección ocasionada por una reciente intervención quirúrgica.

La parte vocal de la función ha sido bastante desequilibrada, en pocos momentos se ha conseguido oír al conjunto de manera compacta a lo largo de la representación, cuando no fallaba uno fallaba otro.

La única que ha mantenido el tipo durante toda la función ha sido la sustituta. La Dessì ha cantando bien los dúos y en especial La mamma morta, que le ha reportado una merecida ovación.

José Cura nos ha dado frases y agudos muy bien puestos para a continuación seguir con otras vulgares que han restado muchos puntos a su interpretación.

Carlos Álvarez ha empezado bien en la primera parte pero en la segunda parte ha ido perdiendo fuelle y ha habido momentos en que apenas se le oía tapado por la orquesta.

Para olvidar la Comtessa de Coigny de Viorica Córtez a la que apenas se oía, con una voz muy mermada.

La orquesta no ha sabido dar la energía, el calor, que hiciera subir la temporatura de la representación. Habrá que ver si el rodaje de la función del próximo sábado ayuda a mejorar la tónica general para el próximo domingo, la del turno T, con la pareja Dessì-Armiliato junto a Michaels-Moore.

Una inauguración de temporada operísitica muy diferente de la Met Madness: Lucia di Lammermoor Season Premiere neoyorkina que reporta Opera Chic.

Publicado el 26 septiembre 2007 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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