Salome, #104 y #106

El pasado domingo ví la función de mi turno de Salomé y volví a repetir el miércoles, con el mismo reparto.

Como ya comenté del ensayo lo peor de este título es la producción. Después de haber visto dos funciones todavía me parece más anticlimática y desafortunada que en el ensayo.

Aunque a priori la idea de que Salome haya sufrido abusos por parte de Herodes, como se desprende de la proyección que se realiza en la escena del baile, causando el vómito de uno de los presentes, no se sostiene en absoluto.

No se entiende que después Herodes la felicite cuando se supone que se ha puesto su secreto en evidencia. Y menos aún se entiende que por ello la recompense. En esas circunstancias parecería más pausible que el tretrarca encargara directamente la muerte de su hijastra en lugar de cumplir sus deseos.

Tampoco entendí qué significaba la imagen de la santa cena de Da Vinci emulando la misma escena de Viridiana de Buñuel.

Es una pena que la escena final, en la que Salome se recrea con la recompensa obtenida, la cabeza de Jochanaan, no consiga crear un auténtico clímax escénico. Salome está casi toda la escena sentada en una silla contemplando la cabeza del bautista, que más parece sacada de un museo de cera. Ni la “resurreción” del bautista en la escena final ayuda a crear un clímax final.

salome-finalFoto: GTL / Antoni Bofill

Una lástima porque si esa escena final hubiera sido más potente el éxito de Nina Stemme hubiera sido aún mayor de lo que fué.

La verdad es que pocos podrían aventurar a inicio de la temporada que la gran triunfadora sería ella. Creo que la Stemme supo encontrar el tono que necesitaba el papel. Su voz de soprano dramática fué contundente, cálida y homogénea en todo el registro.

La escena final fué antológica y por ella cosechó un gran triunfo con prácticamente todo el teatro en pié. Espero que podamos volver a verla pronto en el GTL.

Entre lo destacable el Herodes del tenor Robert Brubaker que interpretó el personaje de forma muy convincente y con buena calidad vocal. Un acierto porque este papel se acostumbra a asignar a tenores de carácter.

Herodias fué interpretada por Jane Henschel que lo hizo con corrección. El papel del bautista fué interpretado por Mark Delavan al que creo que le faltó la contundencia y la autoridad para el papel. Fué el más flojo de los papeles principales.

La orquesta bajo la dirección de Michael Broder estuvo muy atinada durante todas las funciones. Los metales, una de las partes con más problemas en otros títulos,  sonaron sin problemas. Esperemos que sigan así.

La función del domingo, del turno T, apenas ofrecía huecos de butacas, no ocurrió lo mismo con la función de miércoles, del turno D, que ofrecía bastantes huecos.

Durante la función del domingo oí roncar unos momentos en los primeros minutos. Creo que el mismo que roncaba luego lanzó bravos a diestro y siniestro.

Al final de esa misma función se escuchó, entre los aplausos, algunos gritos de Fuera Matabosch.

Publicado el 3 julio 2009 en General y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Jajajajajajaaaaa lo de los ronquidos tiene tela, jajajaja

    Yo además escuché un móvil…

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