Yevgény Onégin, La Scala

Ya hace años que tenía pendiente una visita al teatro de ópera más famoso del mundo. Por fin esto fue posible el 16 y 17 de Julio donde pudimos asistir a 2 representaciones de Onegin con distintos repartos procedentes junto con la Orquesta y el coro del teatro Bolshoi de Moscú.

Lo cierto es que el edificio visto desde el exterior no aparenta albergar un templo operístico de tal magnitud. Las puertas de entrada las ubicaríamos fácilmente en una masía señorial del Empordà. En el interior del teatro eso sí una gran cantidad de publico bien trajeado y alguna figura de la pasarela dando al evento un toque de glamour. De todas formas siempre he pensado que lo realmente importante viene cuando se apagan las luces y quedamos fascinados por lo que acontece en la escena y en el foso orquestal.

Pasando ya directamente al tema artístico hemos de empezar enunciando que la producción pertenecía al joven genio ruso de la escena: Dmitri Tcherniakov (1970). Merecedor del Abbiati a la mejor dirección escénica operística por El Jugador presentada en 2006 en La Scala y en Berlín (UDL). Su visión de la obra de Pushkin viene reforzada por un exhaustivo estudio con todo tipo de detalles de movimiento escénico de los solistas y de los miembros del coro que actúan de forma individual a un nivel inaudito.

Los personajes están muy bien definidos pero yo hablaría de Larina que se presenta aquí como una rica hacendada de provincias de carácter totalmente histérico debido a sus frustraciones juveniles y que pasa de la risa al llanto con suma facilidad. El enamorado Lensky será el maestro de ceremonias en el aniversario de Tatiana y será el mismo quien cantará los couplets escritos por Monsieur Triquet. Todos estos esfuerzos y su posterior enfrentamiento con Onegin serán motivo de mofa por unos invitados cotillas con la única comprensión de la deprimida Tatiana. Ésta en el último acto con la complicidad de marido se librará de Onegin a pesar de los intentos de suicidio de éste.

Foto: Damir Yusupov / Teatro Bolshoi

Entre los cantantes citaremos en primer lugar a dos Tatianas de auténtico lujo visual y auditivo. Ambas hermosas y extraordinariamente glamourosas en el último acto. Tatiana Monogorova tiene una voz dulce y a la vez carnosa. Luce un fraseo excelente que recuerda en ciertos aspectos a Renée Fleming. En escena no precisa en ningún momento de la benevolencia del público, se mueve como una actriz consumada y salta de forma inaudita y espontánea para cantar el final de su gran escena encima de la mesa del comedor. Ekaterina Scherbaschenko, reciente ganadora del concurso de Cardiff y del Viñas hace unos años (¿quién dijo que del Viñas no salían buenos cantantes?) tiene una voz preciosa de mayor volumen que su antecesora, un legato excelente y es algo más comedida a nivel escénico. En el registro agudo recuerda ligeramente a la joven Catherine Malfitano.

Foto: Damir Yusupov / Teatro Bolshoi

Como Lensky un gran tenor, Andrej Dunaev, de voz clara, hermosa, buen fraseador y de cuidada matización. Os dejo el enlace del aria de Faust, vale realmente la pena escucharlo.

El reparto alternativo lo integraba Roman Sulakov de inmaculado fraseo, menor proyección pero también excelente.

Dos espléndidas contraltos para el rol de Olga, Svetlana Simova y Margarita Mamsirova. Por  último mencionar  la bien cantada y mejor actuada Larina de Makvala K (actual directora artística del Bolshoi).

Los roles de Onegin y Gremin fueron a mi entender los peor servidos. A excepción del muy competente Evgeny de Vasily Ladiuk. Su homólogo Viaceslav Suliminsky pareció reservarse de forma evidente en más de una ocasión. Pletórico pero poco elegante Anatoly Kotcherga y discreto Alexander Naumenko como Gremin.

Absolutamente excelente el  nivel de la orquesta del Bolshoi: nitidez de sonido, precisión en los ataques y empaste magnífico bajo la batuta lírica, apasionada y contundente de Alexander Vedernikov.

Al final  multitud de bravos para los solistas con auténtica apoteosis para la orquesta.

Dandini

Publicado el 28 septiembre 2009 en General y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Gracias por la crónica, dandini…🙂

  2. Una crònica magnífica Dandini. Encara trobo que ha estat benevolent al descriure l’Scala. Jo, el primer cop que la vaig veure, fa un munt d’anys, em va semblar una terminal d’autobusos i de lluny els “cartellone” haurien pogut ser els horaris. Amb els anys he millorat l’opinió però no massa i, de dins no en puc dir res. És un dels molt temples d’òpera que tinc pendents.
    Salutacions, Mei!

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