Tristan und Isolde, ROH

El inicio de temporada de la ROH tenía unos títulos con unos repartos muy atractivos. Entre ellos estaba Don Carlo, Tristan und Isolde y Carmen, de la que habrá crónica mañana.

El pasado viernes asistí a la función de Tristan und Isolde de la que el mayor atractivo para mí era la presencia de Nina Stemme como Isolde y la de Ben Heppner como Tristan.

Después de haber escuchado a Nina Stemme la pasada temporada como Salome era muy atractivo escucharla como Isolde, un papel que pienso que le va como anillo al dedo. De hecho ya había comentado en el blog la Isolde de la Stemme hace un par de años y en la función de ayer se confirmó que es una gran Isolde.

La Stemme mostró su poderío vocal en escena. Su voz es homogénea desde los graves hasta los agudos. Su voz cremosa nos envuelve sin hacernos sufrir. A pesar de lo exigente del papel la Stemme supera sin dificultad la orquesta y al final nos regaló con un impactante Mild und leise, de esos que se recuerdan durante mucho tiempo. No es de extrañar que consiguiera poner a gran parte del público en pie, ovacionándola, al final del tercer acto.

Ben Heppner, como Tristan, fué la otra cara de la moneda. Estaba claro que los problemas con su voz que se evidenciaron de forma preocupante en el segundo y tercer actos, eran achacables a algún problema de salud porque la voz se quebraba independientemente de si la nota era aguda o no.

Era evidente que el arie no le llegaba como tenía que llegar y sin arie es difícil emitir sonidos. Al inicio del tercer acto se anunció que Heppner padecía una alergia pero que a pesar de todo acabaría la función. La quebradiza voz de Heppner en el tercer acto hizo que Tristan pareciera todavía más vulnerable. Esperemos que esté en mejores condiciones cuando venga al GTL el próximo verano para la Dama de picas.

Sophie Koch debutaba el rol de Brangäne y la verdad es que estuvo muy bien. Su voz se escuchó muy bien y la verdad es que fue un lujo tenerla en ese papel. Por suerte la tendremos el próximo Mayo en el GTL como Octavian en Der Rosenkavalier.

Michael Volle, como Kurwenal, me sorprendió gratamente. Su voz es grande y superó sin difucultad la orquesta.

Impresionante Matti Salminen, como Rey Marke, que se incorporaba al reparto después de una operación en su rodilla por lo que se tuvo de ayudar con un bastón. Su voz no mostraba muestras de cansancio y fue un placer escucharle. Mi compañera de butaca estaba pasmada con su voz.

La verdad es que ante estas tres potentes voces la de Heppner parecía más pequeña. De todas formas la belleza de su timbre estaba allí y en el primer acto y el principio del segundo, cuando parecía que estaba mejor, estuvo bastante bien.

La orquesta bajo la dirección de Antonio Pappano estuvo muy bien, consiguiendo ponerme los pelos de punta en varias ocasiones, por ejemplo en el preludio del tercer acto. Aún así es difícil estar al mismo nivel de Daniel Barenboim. El control de los silencios por parte del maestro argentino es una experiencia difícil de explicar pero que te atrapa por completo.

Mucho se ha hablado del abucheo generalizado el día del estreno de la producción de Cristof Loy. Aunque a mí no me pareció para tanto sí que hay que aclarar la falta de acierto de Loy en su empeño de desarrollar la escena en una pared situada en la parte izquierda de la escena, perpendicular al escenario, impediendo la visión de la mayor parte de la acción a los que estaban situados en las localidades de la izquierda.

Me consta que la ROH ha devuelto el importe de muchas de esas entradas. El señor Loy debiera tener en cuenta se trataba de montaje para un teatro de ópera no para un programa de televisión. Realmente imperdonable y, por tanto, justificable el enfado del personal.

La escena se complementa con un telón que se corre y descorre, según la transcurra la acción, en el se muestra como un salón de banquetes, lleno de mesas y sillas.

Durante el primer acto este salón salón me hizo pensar en el Titanic y no era ninguna tontería ya que en el fondo es una metáfora de la confianza entre el Rey Marke y Tristan, parece inquebrantable pero al final se quiebra. En cambio me pareció más acertado el uso que se hace del salón durante la batalla del tercer acto.

Otra cosa preocupante de esta producción es el reciclaje de recursos del propio Loy. Su obsesión con los cadelabros y el apagarlos con la palma de la mano por parte de Isolde y Tristan es una muestra. También veremos a Konstanze hacer lo mismo en El rapto del Serrallo de Loy que veremos el próximo Abril en el GTL.

En resumen una excelente velada, a pesar de los problemas que presentaba Heppner, que creo que será una de los títulos a recordar de esta temporada.

Me han preguntado a quién prefiero como Isolde, la Stemme o la Meier. He de decir que después de la noche del viernes me quedo con la Stemme, sin desmerecer a la Meier.

Esta función se grabó por la Radio 3 de la BBC y será retransmitida el próximo 31 de Octubre en Opera on 3.

Publicado el 11 octubre 2009 en General y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 11 comentarios.

  1. Al ritmo que vas te estas currando todo un master en Tristanes.A todas luces una función de grandísimo nivel,lástima el problema de Ben Heppner.Creo que en un buen dia es el mejor Tristan de la actualidad.Quizás seria hora que los grandes teatros tuvieran dos cantantes a mano para dicho rol pues veo que es un caso que se repite con asiduidad y en el 3º acto el público acaba sufriendo como el tenor.A mí me pasó algo parecido en el Met con Peter Seiffert.

    • dandini, al final a va ser que Storey es el más resilente de los Tristanes… Yo confiaba en Seiffert para los Tristanes liceísiticos, espero que esté en buenas condiciones…

  2. Mei,
    Qué pena que al final se haya convertido en constante los problemas de Heppner. Coincido en que su timbre es bonito, pero no sé si ya habrá agotado su cupo de Tristanes. Empecé a notar que su voz comenzaba a bascular, a ser algo incontrolado en el final del primer acto, en el segundo fue evidente. En la comparación con Storey desde luego que gana este último, fue más resistente -quiero decir logró superar la obra- pero también se le noto un cierto cansancio y agotamiento cuando lo escuché en Milán.

    Me muero de envidia porque hayas tenido la oportunidad de escuchar a mi rey favorito….el Sr. Tomlinson no se puede comparar con el “incomparable” Salminen, su rey Marke es el más conmovedor, qué pena me da no haber podido escucharlo una vez más.

    No se puede decir nada más de la espectacular Stemme, que es que esta señora lo tiene tó, estoy de acuerdo contigo su “Mild und leise” me cortó la respiración. Nunca había escuchado unos “brava” en el ROH tan desgañitados y excesivos, estaban enloquecidos con su actuación y no les faltaba razón. Hay que reconocer que a parte de unas cualidades vocales excepcionales es muy expresiva … una Isolde de “capilla con reclinatorio”

    La puesta en escena ¿Te gustó? A mi me pareció algo ininteligible, a parte de feo. No entendí qué rayos quería decir con esa especie de banquete y tampoco con esa silla birriosa que era el único mobiliario de primer plano ¿Qué tiene que ver eso con el Titanic? ¿Es porque los son, en el fondo, una desgracia? En fín, con lo “aespacial” que es esta obra, cuesta trabajo entender que haya descerebrados capaces de destrozarla.

    La dirección de Pappano es buena, pero sigue siendo incomparable con la de Barenboim, es dificilísimo encontrar y acertar con el tiempo de esta obra…es casi un milagro mantener la tensión a lo largo de los tres actos sin que se desborde, o se vuelva plana.

    Siento lo de Heppner, esperaba que sería algo puntual.
    Qué disfrutes con Carmen y gracias por tu estupenda crónica!

    • assai, lo del Titanic es cosa mía. Y me pareció acertado por aquello de que pasa lo impensable, o imposible de prever.

      Esos decorados de detrás de la cortina me evocaron los comedores de un barco y también la serie “Arriba y abajo” no sé por qué.

      De hecho lo único que me gustó de la escena fué el final del tercer acto… Ciertamente es una tomadura de pelo al pública hacer que suceda todo lo importante de la escena en un lateral del escenario mientras se ve perfectamente el fondo sin problemas pero que no sabemos descifrar su significado ni su aporte a la acción que se desarrolla en primer plano, aunque sea lateral.

      Ains, Barenboim, tentada estuve de volver a ver el Tristan en Marzo con Seiffert y Meier…

      En cuanto a Heppner tengo previsto pasarle un “control” en Febrero en un Lohengrin en Berlín, ya contaré…

      Después de esto la Stemme debe ser una diosa para el público del Covent Garden, con lo difícil que es eso…

  3. En ‘Isoldes’ parece que hay banquillo. Los ‘Tristanes’ están más caros, (no me convencen ni Storey, ni Seiffert, ni West, ni Gambill, ni…) ¿ hay recambio ? Porque así no hay forma de lograr el ‘doblete’.

    A la batuta en activo: Barenboim sigue insuperado.

  4. Mei,
    Jo també hi era però abans d’entrar al teu blog, ho he fet al de l’Atticus i m’he despatxat a gust ja que ell fa també la crònica d’aquest Tristan und Isolde tan sublim com discutible en altres aspectes.
    Coibncidim en la bellesa del cant de l’Stemme. La Koch també em va va agradar i en Kurwenal moltíssim i tambén en Salmimnen. D’en Heppner ja n’he parlat massa al blog de l’Atticus.
    No he escoltat mai en Baremboim dirigint aquesta òpera ni cap altra però me’n feu venir moltes ganes. Què fa en Barenboim que no fes el gran Pappano l’altra dia?
    Ja em diràs la teva, mei. veig en Heppner molt acabadot i ho sento.
    Salutacions!
    Assai:Aprovecho el generoso blog de Mei para enviarte un saludo ya que solemos cruzarnos y aludirnos.

    • Ai, Olympia, ja ho he dit a la crònica, la direcció de Pappano és molt bona però la capacitat de Berenboim de mantenir la tensió expressiva fins i tot en els silencis és senzillament aclaparadora…

  5. Qué voz la de Stemme y que pena lo de Heppner! La verdad es que después de haber escuchado su la Isolde de esta mujer….me quedo con tu último párrafo de la crónica😉 aunque Meier es Meier

  6. Gracias Olympia, espero que algún día te pueda saludar en persona.

    Si me permites que tercie en el asunto de las diferencias entre la dirección de Baremboin y la de Pappano, te diría que estoy segura que si
    escucharas su Tristan en directo-el de Baremboin- te sería muchísimo más fácil apreciarlas que a mí explicártelas.

    Estoy de acuerdo con lo que dice Mei, entre los hallazgos de Baremboin está el conseguir mantener la tensión durante toda la obra e ir desarrollándola sin perder el equilibrio y la cohesión que hay entre los tres actos. Encontrar el tiempo adecuado sin caer en el exceso, resaltando los matices, buscando los contrastes. Todo eso le hace llegar a desplegar de forma magistral toda su fuerza expresiva y dramática. Para mí su dirección tiene algo de mágico; construye con la música un espacio tan delimitado y preciso, tan cálido, tan habitable, que sientes que no te hace falta más, que estás entre Cornualles y Kareol.

    Es único y, si tienes ocasión, no dejes de escucharlo en directo, porque es muchísimo mejor que grabado, donde de alguna forma el sonido pierde matices y se hace algo opaco, plano.

    Pappano es un buen director, pero no es el mago Baremboin. Él es en el fondo como la Stemme, de alguna forma, los dos representan la excelencia.

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