Le Comte Ory, Met

Ayer por pasé una estupenda tarde en el cine con Le comte Ory en directo y alta definición desde el Met.

El estreno de Le comte Ory en el Met tuvo en la dirección escénica a Bartlett Sher que logró otro éxito en el Met, donde previamente ya había montado un Il barbiere di Seviglia con los mismos intérpretes.

La producción de Sher simplifica el entorno de la obra, las cruzadas y la Francia medieval, para centrarse en la parte más terrenal de la trama, los esfuerzos de dos hombres, el Conde Ory y su paje Isolier, por seducir a una mujer, la condesa Adéle.

Foto: the Metropolitan Opera Technical Department

Sher también simplifica la escena situándola en un escenario, digno de la comédie francesa, todo sucede a la vista del público, la retirada de elementos y los efectos teatrales, de la mano de un regidor siempre presente que vigila el desarrollo de la función.

La mayor licencia que se toma Sher es convertir la escena del encuentro nocturno entre la condesa Adèle y el conde Ory, donde según el libreto el conde corteja realmente a Isolier lugar de la condesa, en algo todavía más equívoco como es un ménage à trois. Lo cierto es que la escena funciona muy bien y el público se lo pasa muy en este trío del segundo acto.

La presencia en escena de tres grandes cantantes actores facilita que la acción fluya, hay un gran sentido de los tiempos, todo está bien medido, sin caer en el exceso. Se notaba que el espectáculo estaba rodado y que habían desaparecido los desajustes propios de la primera función.

Hay que reconocerles el mérito ya que cantar Rossini no es ninguna tontería, algunas de las arias van a una velocidad endiablada y cantar y estar tan metidos en escena no es fácil aunque lo parezca.

Juan Diego Flórez estuvo en su línea habitual, irreprochable, en el complicado papel, desde el punto de vista vocal, de conde Ory. Además, como pudimos apreciar en los primeros planos, fue capaz de darle al personaje la picardía y la autocomplaciencia que requería.

Diana Damrau, en su primera intervención operística después de su maternidad, estuvo muy bien. Su voz se ha ensanchado y su seguridad en los agudos continúa siendo la misma. Me pareció mucho más segura que en el día del estreno.

Joyce DiDonato, como Isolier, debutaba en el papel. Desplegó su saber hacer convenciendo en su interpretación del joven enamorado. Supo controlar la farsa rossiniana y cantar como ella sabe. Estuvo muy bien en todos los conjuntos, especialmente en los conjuntos y en el trío del segundo acto.

Me gustó mucho la rotundidad vocal de la mezzosoprano sueca Susanne Resmark, como Ragonde. Michele Pertusi fué un correcto tutor. Stéphane Degout nos regaló los oídos con su oscura voz de barítono en sus intervenciones.

Tanto la orquesta, bajo la dirección de Maurizio Benini, y el coro estuvieron bien.

Ver Le Comte Ory y Damrau canta Rossini.

Publicado el 10 abril 2011 en General y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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