Mefistofele, Auditorio de Les Arts

Ayer asistí al segundo pase de Mefistofele en el Auditorio de Les Arts. Se trata de un título que actualmente es una rareza en las actuales programaciones, a pesar de que está entre los quince títulos más representados en el GTL.

Este Mefistofele contaba con el atractivo de Nicola Luisotti, director musical de la San Francisco Opera, y que me gustó mucho hace un par de temporadas en La damnation de Faust que suponía del debut de Beczala en el Teatro Real.

En esta ocasión el maestro disponía de la compacta y dúctil Orquestra de la Comunitat Valencia que sonó contundente y matizada a la vez. Fue una suerte no estar sentada en los pares ya que el nivel de decibelios de la orquesta fue, como digo, bastante alto. Mejor estar al lado las arpas que de los timbales.

A pesar de esta contundencia la orquesta sonó muy nítida. Cada una de las secciones eran autónomas e identificables pero ofrecían un brillante conjunto, sin sonar emborronado.

También estuvieron los dos coros, el Cor de la Generalitat Valenciana y la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats. Tanto en el final del prólogo como en el final de la obra estuvieron muy bien.

Aunque se trataba de una versión de concierto se dispuso un juego de luces para realzar los distintos momnetos de la trama, con luces rojas para el infierno incluídas. Por lo menos en el segundo pase nos ahorramos los efectos de humo que en la primera sesión inundaron el auditorio.

Ildar Abdrazakov estuvo bien en su parte de Mefistofele. Tiene un timbre de voz bonitos, no tiene problemas en los agudos, el centro es bonito pero las notas más bajas del registro graves son endebles y no suenan con la consistencia que requiere el papel. Al final de la obra a penas se le oía entre los potentes coros y orquesta.

Ramón Vargas, como Faust, me pareció que no estaba cómodo, no sé si debido a algún problema causado por el humo de la primera sesión. La voz no le acababa de correr al principio, y los agudos sonaban sin mucho brillo.

A pesar de todo ofreció un bonito Dai campi, dai prati mostrando su buen hacer como cantante. También me gustó su dúo con Margherita, Lontano, lontano.

La soprano canadiense Yannick-Muriel Noah, como Margherita, me sorprendió por su voz oscura y cremosa. La lástima es que su voz no es muy homogénea, en el aria L’altra notte se constató cómo lidiaba con cada uno de los registros de manera distinta. El agudo sonaba un poco descontrolado, el centro muy bien y los graves, que tiene todos los que hacen falta, cambiaban de color. El instrumento es bueno pero creo que  falta pulirse un poco.

La soprano venezolana, crecida en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles de Venezuela, Lucrezia García, como Elena, posee una voz muy grande y contundente. Sabedora de su potente instrumento no repara en sutilezas y coloca el pepinazo vocal sin tener en cuenta al colega que tiene al lado. Uno de los damnificados fue Vargas.

Tanto María Luisa Corbacho como Javier Agulló fueron correctos en sus papeles.

Foto: assai

Ayer vivimos una excelente noche de la mano de Nicola Luisotti. Las sensaciones que llegué a experimentar al final del concierto serán difíciles de repetir. A pesar de todo espero que no sea algo imposible y que se repita pronto.

Publicado el 1 mayo 2011 en General, Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Estoy de acuerdo con tu apreciación Mei. Sigue gustándome muchísimo la forma de cantar de Vargas, a pesar de que reconozco que no estuvo cómodo agradezco muchísimo su homogeneidad, su elegancia al frasear, que técnica y su exquisita línea de canto. Odio que “me enchufen la manguera” como lo hizo Lucrecia Garcia, sin ningún matiz y en plena competencia por anular al cantante que tiene al lado, en mi opinión de un enorme mal gusto.

    Se ha dicho tanto de la mala acústica de la sala, que parece que no queda nada que decir. Soy de la opinión que no se han resuelto los problemas y que quizá puedan deberse a cuestiones de diseño que en la práctica puedan ser de difícil solución. Lo cierto es que sólo se escucha con propiedad en el pasillo central del primer módulo de butaca y este hecho, dadas las considerables dimensiones del auditori, hace insostenible que se representen allí óperas en versión concierto. Dentro de esta sobredimensión de auditorios que sufrimos en Valencia – sólo entre Les Arts y el Palau de la música se acumularían al menos 5- no resultaría en principio una pérdida lamentable que el auditori de Les Arts se destinara a otros menesteres y que se utilizara la sala principal para este tipo de representaciones. Como dice el refrán más se perdió en Cuba y aquí en Valencia se podría sustituir perfectamente por Calatrava. Soy de las que pienso que la belleza debe estar unida a la funcionalidad y más cuando se trata de un auditorio de música. No me parece que pueda tener lógica separar estas dos propiedades cuando se trata de un auditori, para juzgarlo según categorias diferentes. Sirve o no sirve, no se trata si es bello o no. Y está claro que no.
    Disfruté de tu compañía en una ópera de un gran nivel de calidad. Espero que tu visita se repita pronto.

    • Ir a Valencia siempre es un placer, ya se hará cuadrar la agenda…😉

      No he comentado la acústca del auditorio porque estuve sentada en un buen sitio y no tuve problemas. Es una auténtica lástima que en un auditorio no tenga buena acústica, mientras las políticas culturales tengan más en cuenta el continente que los contenidos mal vamos…

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