La trampa del % de ocupación

Hace unos meses el blog El concertino de El País dedicado a la música clásica se hacía la siguiente pregunta: ¿Son demasiado caras las entradas de la ópera y la música clásica?

La respuesta a día de hoy parece ser afirmativa a la vista de la multitud de ofertas, concursos y sorteos para obtener entradas gratuitas o a precio reducido para multitud de espectáculos operísticos.

El Gran Teatre del Liceu tiene una promoción abierta desde inicios de mes en Facebook sorteando diariamente entradas dobles para la Aida del 30 de Julio y el Teatro Real está sacando a la venta 100 entradas cada día para Ainadamar a mitad de precio.

Quizá fuera mejor que rebajaran directamente los precios en lugar de regalar entradas o rebajarlas a mitad de precio. ¿Quién va a tener ganas de comprar anticipadamente entradas si luego se pueden obtener a menor coste?

En teatros del extranjero para evitar los problemas de salas poco llenas hay teatros que premian la compra anticipada ofreciendo alguna reducción si la compra se realiza hasta uno o dos meses antes del espectáculo; otros ofrecen descuentos, entre el 20% y el 30% a los abonados que amplían su abono con otros espectáculos.

Antes el tanto por ciento de ocupación de una sala era un buen indicador pero ahora el único indicador a considerar es la recaudación y, visto lo visto, cuantas más entradas baratas haya más fácil será llenar. Más vale llenar a menores precios que no llenar y conseguir una recaudación inferior.

Cuando las entradas de menor precio vuelan y las más caras no se venden, parecería más razonable realizar una redistribución de categorías de las butacas. Lo que me lleva a otra pregunta: ¿Es lícito cobrar diferentes precios por butacas que tienen la misma visibilidad?

Se imponer realizar un ejercicio de gestión de ingresos o de gestión de rendimiento aunque sin llegar a los extremos de lo que se está haciendo con las plazas de los aviones. Un buen tema para una tesis doctoral sobre teoría de negocios: Gestión de rendimiento en espectáculos culturales.

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Publicado el 13 julio 2012 en General. Añade a favoritos el enlace permanente. 13 comentarios.

  1. Una bona qüestió la que planteges i que hauria de fer reflexionar als responsables de teatres i auditoris.
    La pregunta més simple seria: que prefereixen vendre, 10 entrades a 100 o 100 entrades a 10?, La recaptació es la mateixa, però l’ocupació no.

    • D’això es tracta, Josep, però com veus és un problema que afecta els grans teatres d’òpera espanyols, la crisi hauria de fer sorgir noves fòrmules, d’elles depèn seva la supervivència.

      Gràcies per comentar…

  2. Il vero barone

    Un ejemplo lamentable, el Liceu ha regalado entradas para Pelleas de zona 1 de manera indiscriminada por tal de que no parezca vacío el teatro y admitir su mala gestión; malgastan el dinero de todos mientras conservan su puesto.
    Pero también resulta que el sector ultra-cerril de los abonados protesta si a última hora se ponen las entradas a mitad de precio o más baratas, porque por mi parte, aunque sea el día de antes, la platea ya se puede quedar vacía aunque me la vendan a 100 euros.
    Estoy con Mei sobre bajar los precios o crear políticas que incentiven de manera útil la ocupación del teatro… pero nadie aprende!.

    • Bienvenido, Il vero barone, y gracias por comentar.

      Espero que aprendan saquen alguna conclusión de todo esto.

      Y aprovecho para añadir otra faceta al tema: Es evidente que ahora hay demasiados turnos de abono, alguno debiera desaparecer. Demasiadas funciones para títulos y repartos muy sólidos que no llegaron llenar ningún día.

      Los que tengan menor índice de ocupación / ingresos de taquilla, debieran desaparecer pero imagino que les entra la congoja, hacer supondría recolocar todos los abonados que seguramente no estaría dispuestos a cambiar, con la subsiguiente pérdida de abonados pero habría que hacer el cálculo del gasto que supone tener un turno abierto, como pueder el H (el último en crearse), que es el de menor ocupación / ingresos taquilla.

  3. Fantástica la idea, reducir la compra anticipada y no la de última hora. El otro día me comentaba una amiga la cara de tonta que se le ponía cuando conocidos le restregaban que habían conseguido entradas al 50% a última hora, mientras que ella, que las tenía compradas meses antes había pagado el coste total de la entrada.
    Claro que también es bueno para el teatro poder obtener algunso ingresos a última hora.
    Abría que compaginar ambos sistemas, no sé cómo se puede hacer..
    En cuanto a lo de las entradas regaladas no me molesta si es por falta de demanda, sí me da pena, lo que me enerva es cuando se regalan y los aficionados no podemos adquirirlas porque están agotadas..

    • Hola, maac, gracias por comentar…

      Yo creo que, por ejemplo, en el GTL donde se venden entradas con más de 12 meses de antelación sería viable una cierta reducción para animar la venta. A veces ver que la sala está bastante llena motiva comprar, lo contrario, más bien, desincentiva.

      Es necesario hallar nuevas fórmulas o adoptar fórmulas que ya funcionan en otros teatros.

      Regalar entradas puede estar bien pero dudo que consigan fidelizar nuevo público, creo que más bien es lo contrario.

      En cuanto a las reducciones de última hora la gente se acostumbra a no gastar tanto dinero, devaluando el valor del espectáculo. Sólo hay llenos absolutos cuando hay un excelente reparto, producción y dirección de orquesta pero conseguir que toda la temporada sea así sólo está al alcance de los teatros de ópera de primera división.

  4. ¡¡Estupendo Mei!! Me gustaría que a los responsables de estas decisiones las sufriesen en sus propias carnes ¿Qué les parecería a los responsables de estos disparates que se sorteara cada mes quién iba a donar graciosamente su sueldo al personal que echaron a la calle? Y ¿qué tal si se les rebajara su sueldo un 50% o un 75%?

    • Ay, inmova, fue una minsitra de cultura, socialista y egabrense para más señas, quien dijo el 29 de Mayo de 2004: “Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”, así nos luce el pelo…

  5. Y ahora habrá que ver cómo afectará la subida del IVA del 8% al 21%

    Los precios de una entrada de categoría 2 de 154€ pasaría a valer 171€, una entrada de categoría 8 de 10,5€ a 12€.

    Si hago el mismo ejercicio con el precio de mi abono éste pasa de 617,5€ a 732€.

    Cada vez será más difícil llenar los patios de butacas, conseguir una entrada asequible también será más difícil.

  6. genial noia, no és pot dir millor en menys paraules, guardare aquest post teu com a favorits per repassaar-lo de tant en tant

    • Hola, julianen, gràcies per comentar…

      El vaig escriure en un rampell i ha quedat prou bé… :p

      De tota manera s’hauran de fer moltes més coses ara que el govern ha castigat la cultura amb l’aplicació del tipus d’IVA més alt. Poca broma això de passar del 8% al 21%. Farà molt de mal, em sembla que al final encara que baixin el preus no ho notarem… :(

  7. Amb això de les entrades no hi ha un pam de net.Després resultarà que el Liceu ha fet quorum venent totes les localitats.Si haguessin inclòs aquestes funcions als abonaments probablement haurien tingut més guanys,venent la resta com fan gairebé sempre

    • Hola, KÀTIA, una mica s’han enganxat amb les Aides, però convindràs amb mi que fent cada dos anys seria un gra massa fer-la entrar a l’abonament…

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