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Graham canta Heggie

El año 2000 se estrenó Dead Man Walking, la primera ópera de Jake Heggie en la San Francisco Opera. El libretto está basado en el libro de la hermana Helen Prejean en el que cuenta su relación, como guía espiritual, con un condenado a muerte. Un alegato contra la pena de muerte.

Escuchemos completa la primera escena del primer acto (8 m., 17 s.), donde se escucha He Will Gather Us Around que será el leit motiv durante toda la obra para la hermana Helen Prejean, interpretada aquí por Susan Graham.

Actualización: El sello Erato publicó en en 2002 un disco con la grabación en directo del estreno en la San Francisco Opera. Los interprétes que componen el reparto son Catherine Cook, Frederica von Stade, Gary Rideout, Robert Orth, Susan Graham, les acompaña el Coro y Orquesta de la San Francisco Opera bajo la dirección de Patrick Summers.

Graham canta Berlioz

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La mezzosoprano estadounidense Susan Graham interpreta La mort de Cléopâtre de Berlioz acompañada por la Berliner Philharmoniker bajo la dirección de Simon Rattle. La grabación es de 2008.

Escuchemos la cantata completa en dos fragmentos, C’en est donc fait (10 m., 9 s.) y Méditation (10 m., 19 s.).

La mort de Cléopâtre, scène lyrique

Letra de Pierre-Ange Vieillard

C’en est donc fait! ma honte est assurée.
Veuve d’Antoine et veuve de César,
Au pouvoir d’Octave livrée,
Je n’ai pu captiver son farouche regard.
J’étais vaincue, et suis déshonorée.

En vain, pour ranimer l’éclat de mes attraits,
J’ai profané le deuil d’un funeste veuvage;
En vain, en vain, de l’art épuisant les secrets,
J’ai caché sous des fleurs les fers de l’esclavage;
Rien n’a pu du vainqueur désarmer les décrets.
A ses pieds j’ai traîné mes grandeurs opprimées.
Mes pleurs même ont coulé sur ses mains répandus,
Et la fille des Ptolémées
A subi l’affront des refus!
Ah! qu’ils sont loin ces jours, tourment de ma mémoire,
Où sur le sein des mers, comparable à Vénus,
D’Antoine et de César réfléchissant la gloire,
J’apparus triomphante aux rives du Cydnus!

Actium m’a livrée au vainqueur qui me brave;
Mon sceptre, mes trésors ont passé dans ses mains;
Ma beauté me restait, et les mépris d’Octave
Pour me vaincre ont fait plus que le fer des Romains.
Ah! qu’ils sont loin ces jours, etc.

Mes pleurs même ont coulé sur ses mains répandus,
J’ai subi l’affront des refus.
Moi !… qui du sein des mers, comparable à Vénus,
M’élançai triomphante aux rives du Cydnus!

Au comble des revers, qu’aurais-je encore à craindre?
Reine coupable, que dis-tu?
Du destin qui m’accable est-ce à moi de me plaindre?
Ai-je pour l’accuser les droits de la vertu?

J’ai d’un époux déshonoré la vie.
C’est par moi qu’aux Romains l’Égypte est asservie,
Et que d’lsis l’ancien culte est détruit.
Quel asile chercher? Sans parents! sans patrie!
Il n’en est plus pour moi que l’éternelle nuit!

Méditation

How if when I am laid into the tomb … (Shakespeare)

Grands Pharaons, nobles Lagides,
Verrez-vous entrer sans courroux,
Pour dormir dans vos pyramides,
Une reine indigne de vous?
Non!.. non, de vos demeures funèbres
Je profanerais la splendeur!
Rois, encor au sein des ténèbres,
Vous me fuiriez avec horreur.
Du destin qui m’accable est-ce à moi de me plaindre?
Ai-je pour l’accuser le droit de la vertu?
Par moi nos dieux ont fui d’Alexandrie,
Et d’lsis le culte est détruit.
Grands Pharaons, nobles Lagides,
Vous me fuiriez avec horreur!
Du destin qui m’accable est-ce à moi de me plaindre?
Ai-je pour l’accuser le droit de la vertu?
Grands Pharaons, nobles Lagides,
Verrez-vous entrer sans courroux,
Pour dormir dans vos pyramides,
Une reine indigne de vous?
Non, j’ai d’un époux déshonoré la vie.
Sa cendre est sous mes yeux, son ombre me poursuit.
C’est par moi qu’aux Romains l’Égypte est asservie.
Par moi nos dieux ont fui les murs d’Alexandrie,
Et d’Isis le culte est détruit.
Osiris proscrit ma couronne.
A Typhon je livre mes jours!
Contre l’horreur qui m’environne
Un vil reptile est mon recours.
Dieux du Nil… vous m’avez… trahie!
Octave… m’attend… a son char.
Cléopâtre en… quittant… la vie,
Redevient digne de… César !

Dandini en New York

El viaje operístico empezaba con el esperado debut de Daniel Barenboim en el MET dirigiendo Tristan und Isolde. Un teatro lleno a rebosar con ilustres compañeros entre el público como Lang Lang y Mitsuko Uchida. La llegada al podio del maestro fue saludada con una atronadora ovación. Su lectura de la partitura fue más apasionada que preciosista y fueron muchos los momentos en que llegó a cotas de emoción indescriptible.

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Foto: Emmanuel Dunand/AFP

En el reparto figuraba Katarina Dalayman, una Isolde de voz aterciopelada y agudo de exacta precisión tonal. Supo dar al personaje una morbidez y calor especial pero acusó cierta debilidad en los pasajes en forte. A su lado Peter Seiffert (aunque no se anunció creo que no se encontraba en perfectas condiciones de salud) empezó enérgico y contundente. A medida que avanzaba la representación empezaron a aparecer flemas en el registro grave que evolucionaron desfavorablemente hasta la afonía en el tercer acto, donde Barenboim demostró que su solidaridad en la vida pública se extiende también al podio orquestal.

Michelle De Young hizo una Brangane de lujo con cierta pérdida de timbre en el agudo. Gerd Grochowski puso mucho ánimo a  Kurwenal tanto vocal como escénicamente. El triunfador vocal de la noche fue el apabullante Rey Marke de René Pape, un auténtico festival del matiz al forte.

La producción de Dieter Dorn se acompañó de una iluminación muy acertada pero el movimiento escénico de los personajes se mantuvo excesivamente sobrio y poco comunicativo. Al final ovaciones para todos con mayor intensidad para Pape y Barenboim.

El 2º día, sábado, hice doblete. A las 12.30 La Damnation de Faust bajo la batuta en auténtico estado de gracia de James Levine. La orquesta mostró una profusión de detalles de la partitura absolutamente  insólita. La dirección de Levine fue vibrante, pulcra y suave. En suma una actuación de un músico total que supo transmitir de maravilla la belleza de una partitura que ama apasionadamente.

El reparto era de gran nivel empezando por la Marguerite de Susan Graham que mostró un gusto musical y una dulzura difícilmente superables. A su lado Marcello Giordani estuvo especialmente afortunado superando los escollos de la partitura  con admirable facilidad. Por último bien cantado y mejor actuado el Mephistophelès de John Relyea.

El  otro punto excepcional vino de la mano de la producción de Robert Lepage. Profusa imaginación con unos cambios de escena sorprendentes conducidos por proyecciones cinematográficas  y un grupo de extras, bailarines –acróbatas de infinita agilidad. Una función de nivel extraordinario, para no perderse.

Por la noche, a las 8.30, asistí a la representación de Pikovaia Dama. Las primeras funciones fueron dirigidas por Seiji Ozawa con un éxito apoteósico. A mí me tocó el joven maestro J. David Jackson que quizás no goza de la inspiración de su antecesor pero con una orquesta tan bien preparada el resultado no bajó del excelente.

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Foto: MET

El nivel vocal rayó a grandísima altura. Empezando por el Herman de Ben Heppner (he leído que cantará este rol en junio 2010 en el Liceu). El gran tenor utiliza una impostación vocal mixta (máscara-nasal) que le permite ascender al agudo manteniendo su precioso timbre vocal. Como siempre su musicalidad se mostró infalible y al final del 2º acto se permitió el lujo de ascender al Si natural junto a la soprano. Posiblemente el mejor Herman de los últimos 20 años.

A su lado Maria Guleghina cantó una Liza atormentada que supo controlar sus grandes facultades en los momentos de mayor intimidad. Una grandísima soprano, no una gritona más. Excelentes Wladimir Stoyanov (Yeletsky), Mark Delavan (Tomsky) y Felicity Palmer (Condesa). Un gran descubrimiento: Ekaterina Semenchuk (Polina), voz de timbre precioso y musicalidad mozartiana.

La producción de corte clásico y gran belleza visual tiene su mejor hallazgo en alejar el personaje de la Condesa de la imagen de vieja tenebrosa y convertirla en una mujer elegante y a la vez irónica que aparece en la habitación de Herman y en el último cuadro para mostrar las cartas en actitud burlesca. Todo ello confiere al personaje un toque Hitchcock muy interesante que ayuda a comprender el carácter paranoico de Herman.

La última función a la que asistí fue el Don Giovanni bajo la dirección de Lothar Koenigs. Un director con ideas y buen pulso, como puso de relieve mediante una orquesta de gran nivel como es la del MET. Erwin Schrott hizo escénicamente un Don Giovanni de inacabable poder seductor y cantó como nadie hoy en día el aria del vino y la escena final.

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Foto: MET

Ildebrando d’Arcangelo compuso un Leporello muy bien cantado pero algo inexpresivo. Tamar Iveri hizo una Donna Anna de gran nivel con algún pequeño problema en la coloratura. Dorothea Röschmann (sustituía a la prevista Schnitzer) constituyó la prestación vocal más perfecta de la noche, con una musicalidad insuperable.

Magníficos Isabel Leonard (Zerlina) y Kwangchul Youn (Comendatore). Simplemente correcto Mark Thomsen (Don Ottavio) que sustituía al anunciado Polenzani. La producción de Marthe Keller resultó de plástica elegancia a la vez que anodina y de fácil olvido. Gran nivel musical en una escena old fashioned.

Dandini