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Un ballo in maschera, TR

Ayer por la tarde tuvo lugar la inauguración de la temporada del Teatro Real con Un ballo in maschera. Asistí a la retransmisión por satélite en un cine bastante lleno, supongo que el programa y el ser tarde de domingo ayudó a que se llenara la sala.

Si en la inauguración de la ROH el anfitrión de la retransmisión fue su director musical, Antonio Pappano, en ésta hemos tenido de anfitrión al periodista Iñaki Gabilondo, conocido por su afición a la ópera.

Como ya comenté al hacerse pública la temporada 2008-2009 del TR este título sería uno de los destacables. Y oído lo que oimos ayer no iba muy equivocaba.

Las voces del reparto eran bastante respetuosas con lo que pretendía Verdi. Un tenor lírico spinto, Marcelo Álvarez (que ni olemos en el GTL), una soprano dramática, Violeta Urmana, y un barítono dramático, más difícil con Carlos Álvarez.

Creo que hemos tenido suerte con el cambio en el barítono (por culpa de una faringitis de Carlos Álvarez), el italiano Marco Vratogna nos ha ofrecido un contundente Renato. Creo, sinceramente, que hemos ganado con el cambio.

Marcelo Álvarez ha estado flojito al principio de la ópera, igual tiene que ver con las deficiencias del sonido del primer acto que hemos sufrido. Afortunadamente ha ido mejorando y en del segundo acto en adelante ha estado muy bien en lo que a canto se refiere. En cuanto a sus recursos dramáticos éstos son limitados y siempre utiliza los mismos, independientemente de la ópera que se trate.

Violeta Urmana ha estado muy bien en todas sus intervenciones, no se le puede poner ni un pero, todo en su sitio, sin fisuras. Parece mentira la versatilidad de esta mujer, sabe dar el tono justo a todo lo que canta. Muy bien también en el dúo con Álvarez en el segundo acto.

Marco Vratogna me ha gustado mucho. Ha cumplido con creces con su papel. Si fuera más conocido seguro que en el Eri tu hubiera tenido más aplausos.

Elena Zaremba como Ulrica nos ha vuelto ha impresionar con su voz, esos graves y la facilidad en el agudo, como hemos podido constatar en su dúo con Violeta Urmana en el primer acto. Una mezzosoprano dramática de verdad, todavía nos acordamos de su paso por el GTL en Khovanchina.

También me ha gustado Alessandra Marianelli como Oscar, ese papel de refencias a offenbachianas que a veces parece un poco fuera de lugar en una ópera de Verdi.

Bien la orquesta, se nota que este Verdi le gusta a López Cobos y bien el coro.

La producción estaba ambientada en el siglo XIX y no molestaba especialmente. Interesante el recurso del último acto, la escena del baile de máscaras, donde con la ayuda de un espejo podíamos ver movimiento escénico que no era visible en el escenario, no sé si desde los pisos altos se podría apreciar.

La mayor diferencia entre las retransmisiones en cine y la asistencia al teatro en directo es que en el cine apenas se oyen toses, cosa que es imposible de decir en el teatro, independientemente de la estación del año.

Me parece increible que el público del teatro no se corte un pelo a la hora de dar rienda suelta a las toses durante la función. Parece como si una carga genética predispusiera a toser en los teatros.

¿Será que los que van a los teatros en el fondo no tienen ningún interés en estar allí? Parece que van como quien va a pasar el rato y luego, una vez suenan los primeros aplausos, salen en estampida no vaya a ser que se les olvide dónde está la salida.

Una pena la verdad, ya me gustaría tener el público de los cines en los teatros, al menos en el GTL.

La función del día 4 a las 20:00h, no sabemos si con Carlos Álvarez, será retransmitida en directo por Radio Clásica.

Khovanchina, #109

Ayer tuvo lugar la última representación de Khovanchina en el GTL. La verdad es que el mismo reparto hiciera las ocho funciones ayer fue un añadido en el resultado de la función. Como ya comentamos sobre el ensayo general la producción, aunque simple en los decorados, está muy bien resuelta dramáticamente.

Las voces también fueron más homogéneas que en funciones anteriores. En un reparto mayoritariamente ruso destacamos a la mezzosoprano rusa Elena Zaremba, con una voz que a nos recuerda a la de Elena Obraztsova, fue sin duda una de las mejores de la tarde. El tenor Vladimir Galouzine también estuvo muy entonado toda la función y controló bien la emisión de su gran voz.

El resto del reparto estuvo correcto, quizá Vladimir Vannev como Dessifei y Nikolai Putilin como Xakloviti fueron los que dejaron al público menos satisfecho.

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Foto: Antoni Bofill

El coro, quizá en una de sus mejores intervenciones de la temporada, estuvo muy presente en toda la representación como parte importante en el desarrollo dramático de la ópera. La orquesta bajo la dirección de Michael Boder estuvo muy bien dejando oír a los cantantes en una partitura densa donde lo más fácil hubiera sido lo contrario.

Hasta el momento Khovanchina ha sido una de los títulos más logrados de lo que llevamos de la temporada del GTL. Los pocos títulos que quedan lo tendrán difícil para desbancarla. El próximo título de la temporada Manon, una producción de McVicar de la ENO, es el siguiente que tiene la posibilidad de ser el éxito de la temporada.